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Mi peligroso cuñado se enamoró de mí, ¡UNA GORDITA! romance Capítulo 69

GÉNESIS

El viaje fue muy cansado, así que busqué un hotel en la ciudad y descansé el resto del día. Al siguiente día fui en búsqueda de apartamento y algunas casas que estuvieran cerca de la empresa. Mi padre me había dado todos los detalles, pero no quise acercarme para conocer el lugar; quería ir en compañía de mi padre, que él me presentara como la nueva dueña y presidente. Tenía tantas ideas en mente para llevar a cabo.

Me ilusionaba el hecho de tener algo propio.

Estuve horas y horas buscando el lugar perfecto, hasta que por fin encontré una pequeña casa; era hermosa, tenía un ambiente muy acogedor, se sentía como un verdadero hogar; solo faltaban los muebles, pero eso sería junto con Leyla para que ella escogiera a su gusto.

Firmé un convenio y después decidí regresar al hotel; aún no había cenado, pero primero necesitaba descansar mis pies.

Creí que eso sería más fácil, pero me había llevado casi todo el día. Pasé por un café, ya que se sentía un clima frío. Tomé el ascensor y marqué mi piso.

“Esta, perfecta”

Recibí respuesta de mi amiga Leyla. Le envié a detalle las fotos de nuestra nueva casa.

Todo esto me emocionaba; nunca creí que irme de mi casa se sentía tan bien, solo de pensar en iniciar una nueva vida. Ya estaba haciendo muchos planes en mi cabeza. El ascensor paró y salí de prisa; iba tan concentrada en mis pensamientos que no me di cuenta de la persona que estaba esperando afuera de este, así que choqué al instante, derramando el café en su elegante traje.

—¡Perdón! Nunca fue mi inten…

—¿Génesis? —no podía creer lo que mis ojos veían, habiendo tantos lugares en este mundo… tenía que ser él.

—¿Ethan?

¿No sería un fantasma, una ilusión?

—¿Pero qué haces aquí? —preguntó—. ¿Acaso te volviste una acosadora? —se burló.

—No, ¿tú qué haces aquí? ¿Me estás siguiendo? —cuestioné; esto no podía ser una casualidad.

—No, pero creo que tú te estás acostumbrando a arruinar mis camisas; esta es la tercera. —Miré hacia su pecho; mi café estaba en su camisa.

—Lamento mi café, ya que el clima está bastante frío, un par de dólares a la basura—. contradije

—Me encanta cuando te pones a la defensiva. —Sentí mi rostro arder, quise pasar de largo, pero su mano en mi brazo me detuvo. —¿No pensarás dejarme así? Es tu café el que está en mi camisa.

Rodeé los ojos, le indiqué que me siguiera y lo llevé a mi habitación. —Iré por una toalla mojada —indiqué, mientras él me esperaba. Cerré la puerta y me recosté en ella. Solté el aire reprimido.

«¿Qué hace Ethan acá? Esto es demasiado para mí, es decir, demasiada tentación, los dos solos, en un país desconocido, a miles de kilómetros de distancia del resto, no te hagas ilusiones falsas, Génesis».

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