Miré alrededor, y mi corazón se llenó de melancolía. Mi casa, mi refugio. Iba a abandonar todo esto, lo que fue mi hogar durante años. Pasé mi mano por los sillones, las paredes, mientras caminaba a mi habitación.
Tantos recuerdos en estas paredes. Aquí fui feliz.
Fui a mi armario y saqué una maleta y guardé algunas de las cosas importantes. Recuerdos invaluables.
Abrí uno de los cajones y me encontré con la corbata de Ethan, la tomé entre mis manos y pasé la tela por mi nariz; aún podía sentir su fragancia.
Arrugué el pedazo de tela en mi mano.
«Eres una tonta, Genesis»
—¡Génesis! Al fin te encuentro.
Mi amigo Will ingresó a la habitación. Tomé la corbata y la guardé en el bolsillo de mi pantalón.
—Will, ¿qué haces aquí?
—Bueno… solo quería pasar a felicitarte, tu padre ya me contó que serás la nueva dueña y presidenta de una empresa.
—Sí, Will. Creo que mi vida merece nuevos retos.
Noté a mi amigo algo preocupado, pasó su mano sobre su nuca y miró alrededor.
—¿Qué pasa, Will? —pregunté.
—Es Leyla. Yo llevaba el control de sus contratos de modelaje; hoy me llamó una de las principales empresas que ella no firmó acuerdo y eso me preocupa.
—Pues ya no deberías preocuparte por ella, tu novia podría ponerse celosa.
—Vamos, Génesis, que ya no esté con Leyla no significa que me dé igual. Si sabes qué pasa, me gustaría saberlo.
—No debería decírtelo, pero es importante que sepas que Leyla sigue avanzando sin ti. Ella va a vivir conmigo.
—Eso significa…
—Sí, Will, significa que se va de este país. Eres mi amigo, y te deseo toda la felicidad del mundo, pero nunca compartí la manera en que terminaste con Leyla; le hiciste mucho daño, y ahora mi amiga necesita avanzar.
—Lo siento, Génesis. No quería que las cosas pasaran de esa manera.
—Pero pasaron, Will.
—¡Perdón por la interrupción! —Sentí mi corazón latir de manera frenética al escuchar su voz tan.
¡Ethan! Él entró a la habitación y me sorprendí al ver su aspecto; llevaba puesto uno de sus singulares trajes, pero estaba desarreglado; pequeñas ojeras se marcaban en sus ojos, ni siquiera su cabello estaba arreglado.
—Yo los dejo solos, buen viaje, amiga. —Will se despidió y salió.
—Así que es cierto que te vas —mencionó.
—Todo lo que te dije en el hospital es verdad —tomé mi maleta y me dirigí a la puerta para salir.
—Siempre pensé que eras mejor que tu hermana: decidida, tenaz y valiente —habló Ethan, antes de que saliera—, pero me equivoqué y resulta que eres todo lo contrario, eres mentirosa, débil y cobarde. —Sus palabras fueron como lanzas directas a mi corazón, pero eran ciertas. Aceleré mis pasos hacia la salida para no tener que seguir escuchando; estaba herido, también lo había lastimado y tenía todo el derecho de decirme todo eso y más.
Llegué hasta mi auto y solté toda la frustración que me causaba terminar de esa manera con Ethan, apreté el volante y lloré otra vez, como lo había hecho estos últimos días. Hubiera enfrentado a mis amigos e incluso a mis padres, pero no soportaría tener en mi conciencia la muerte de Dafne. Lo sé, era una tonta y Leyla me lo repetía a diario; ella insistía en que todo esto había sido un teatro armado por mi hermana, que solo quería una manera de amarrar a Ethan, y yo había sido una estúpida por caer en su juego. Algo que para mí no era posible de creer… Ella no podía jugar con su vida de esa manera.
(...)
Todo estaba listo.
Las maletas, los boletos, los documentos, incluso mi corazón… o al menos eso intentaba hacerme creer a mí misma.
Leyla y yo habíamos pasado la mañana empacando las últimas cosas en su apartamento. Ella caminaba de un lado a otro, revisando listas, cerrando cremalleras, maldiciendo porque siempre olvidaba algo. Yo, en cambio, me había quedado sentada en la orilla del sillón, observando mis dos maletas frente a la puerta como si al mirarlas demasiado fuera a convencerme de que marcharme era lo correcto.

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