GÉNESIS
Me bajé del auto y el viento me golpeó el rostro. Me quedé quieta un segundo, observando el cielo gris. No era un clima amable. Era ese tipo de clima que te pone nerviosa aunque no sepas por qué. Como si el mundo te advirtiera que no has venido a hacer algo bueno.
Respiré hondo. Caminé hacia la puerta. Toqué el timbre.
Una vez.
Dos veces.
Tres.
Nadie abría.
Tragué saliva y volví a tocar.
Entonces escuché pasos del otro lado.
Mi estómago se apretó.
La puerta se abrió.
Y mi corazón dio un salto.
—Ash… —musité.
Ashly, la hermana de Ethan, se quedó inmóvil, mirándome como si estuviera viendo un fantasma.
Tenía el cabello recogido y ropa sencilla.
—Génesis… —dijo, como si no pudiera creerlo.
Yo levanté una mano, insegura.
—Hola… Ashly. Yo…
No terminé. Su rostro cambió de golpe. Pasó de sorpresa a rabia en un segundo. Y antes de que pudiera dar un paso atrás, levantó la mano y me dio una cachetada.
El golpe me giró el rostro. Sentí el ardor en la mejilla y el sabor metálico en la boca. Me quedé quieta. No respondí.
Solo la miré, tragándome el dolor.
—¡Tú y tu familia de m****a! —escupió Ashly, temblando—. ¡Por culpa de ustedes Ethan está desaparecido!
—¡No tienes derecho a venir aquí como si nada!
Mis ojos se llenaron de lágrimas, pero me obligué a mantenerme firme.
—No vine como si nada —dije con voz baja—. Vine porque necesito hablar con tu mamá. Con Vanesa. Por favor…
Ashly soltó una risa amarga.
—¿Mi mamá? —su expresión se volvió aún más dura—. Mi mamá no está.
Mi garganta se cerró.
—¿Dónde está?
—¡Lejos! —espetó—. Y no la busques. No la molestes.
—Ashly, por favor…
—¡No! —me interrumpió—. ¿Sabes qué ha pasado, mi mamá, desde que Ethan desapareció? Ha estado a punto de morir. ¿Entiendes eso? A punto de morir.Ella se despierta en la madrugada gritando el nombre de Ethan —continuó—. Llora. Se enferma. Se desmaya. Y tú vienes aquí a buscarla… ¿Para qué? ¿Para qué, Génesis? Para decirle que su hijo es un ladrón.
Tragué saliva.
—Yo… yo solo quería…no vine a eso, solo quería…

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi peligroso cuñado se enamoró de mí, ¡UNA GORDITA!