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MIÉNTEME HASTA EL FINAL romance Capítulo 10

El cuerpo de Gisela se puso rígido por completo. Escuchar a Esteban decir algo así con tanta naturalidad hizo que sintiera que se incendiaba de pies a cabeza.

Él... él...

No era como si Gisela y Esteban nunca hubieran tenido intimidad.

Esteban siempre había tenido muchísima energía en ese aspecto.

Pero si contaba el tiempo de su vida anterior, habían pasado demasiados años desde que terminaron.

Y si Esteban se lo proponía en ese momento, Gisela no creía ser capaz de seguirle el ritmo.

Porque el recuerdo más fuerte y perturbador que tenía en su mente era el rostro frío y sarcástico de él después de descubrir toda la verdad.

Afortunadamente.

Esteban no iba por ese camino.

—Todos los cuartos en la zona marginal son iguales, un desastre —su voz era baja, con un toque ronco—. Y si el lugar se ve medio arreglado, es casi seguro que lo pintaron con materiales tóxicos.

Gisela parpadeó, sorprendida.

—No te conformes con menos —Esteban aflojó el agarre para que pudiera sentarse—. Ya que le dijiste a la casera que no renovamos, el próximo mes iremos a buscar un departamento mejor.

Gisela se enderezó y lo miró fijamente: —Los lugares buenos salen más caros.

—No te preocupes por eso, ya no vamos a rentar con roomies —dijo él, restándole importancia—. Vamos a buscar un departamento de una habitación, solo para nosotros dos.

A Gisela se le abrió la boca.

Esteban se apoyó en la cama para sentarse: —El próximo mes me ascienden a jefe de seguridad y me subirán el sueldo por dos mil pesos. Nos alcanzará perfectamente.

Gisela no podía quitarle los ojos de encima, su cerebro no terminaba de procesar lo que escuchaba.

—Pero...

Esteban la interrumpió, manteniendo su tono sereno: —No le des tantas vueltas. Me voy a duchar.

Gisela dudó por un momento, sabiendo muy en el fondo que jamás aguantaría vivir en la zona marginal.

De todos modos, en cuanto ella consiguiera trabajo, ayudar con el alquiler no sería problema.

Y solo sería por unos meses. Una vez que Esteban volviera a la familia Duarte, ella simplemente empacaría y regresaría a Santa Clara.

Tras llegar a esa conclusión, Gisela asintió en silencio.

Con el rostro lleno de resignación.

Qué más daba, no estaba hecha para ese tipo de sufrimiento.

...

Cuando Esteban salió del baño, Gisela ya estaba casi dormida.

De repente, su teléfono vibró.

A ciegas, tanteó la cama hasta dar con el celular y revisó la pantalla.

Era un mensaje de texto.

Provenía de un número desconocido y solo tenía una línea.

[Tanto tiempo sin buscarme, ¿ya te buscaste a otro?]

El sueño de Gisela se esfumó de un plumazo; el corazón le dio un vuelco.

Capítulo 10 1

Capítulo 10 2

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