En cuanto la vio, recordó: ella era Johana.
Sus miradas se cruzaron y, de golpe, Ariel se sumergió en los recuerdos de su pasado juntos. Pensó en los días en que Johana luchaba con la depresión, en el momento en que ella aprovechó aquel incendio para alejarse de él. También le vinieron a la mente todos los malentendidos, los errores, las palabras que nunca debió decir.
Sentía un ardor en los ojos, como si las lágrimas amenazaran con salir.
En ese instante, Ariel deseó acercarse a Johana. Quería abrazarla, decirle que había comprendido todo, que aquellos años estaban marcados por su propia ceguera y orgullo.
Quería disculparse.
Pero... la distancia que Johana mantenía, ese muro invisible que los separaba, hacía imposible que él se acercara. Tenía mil cosas que decirle, pero no sabía ni por dónde empezar.
La mirada profunda de Ariel pareció decir más que cualquier palabra. Johana, al percatarse, creyó adivinar en sus ojos que él ya había descubierto su verdadera identidad.
Con una calma impecable, Johana lo saludó con voz serena:
—Señor Ariel.
Esa simple frase, tan formal y distante, le removió todo por dentro. Jamás imaginó que, después de tanto, Johana y él terminarían en este punto, tan ajenos el uno al otro, tanto que ella había simulado su muerte solo para alejarse de él.
Por su parte, Hugo nunca le mencionó a Johana que Ariel ya conocía la verdad sobre su identidad. Pensó que era mejor dejar todo así, que no había necesidad de sacar a la luz esos secretos y complicar más las cosas.
Ariel permaneció inmóvil, mirándola sin decir palabra. Johana, sin inmutarse, se giró y empezó a caminar hacia el salón de la fiesta.
Cuando pasó junto a él, Ariel, como movido por un impulso, la detuvo sujetándole el brazo.
Johana se volvió y lo miró directo a los ojos.
—¿Le pasa algo, señor Ariel?
Ariel salió de sus pensamientos y, con voz cálida, contestó:
—Maestra Frida, en Grupo Nueva Miramar tenemos un proyecto reciente que va muy de la mano con la línea de investigación que usted lidera. ¿Tendría tiempo de platicar al respecto?
No quiso dejarle espacio para rechazarlo, así que añadió de inmediato:
—Se trata de la nueva generación de tecnología de control remoto. Pienso que a Grupo Transcendencia este tema le puede interesar bastante.
Al escuchar eso, Johana alzó la mirada, sorprendida.


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