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No Me Dejes, Aunque No Te Lo Mereces romance Capítulo 446

Si alguna de sus palabras la molestaba, le lanzaba una indirecta mordaz.

Definitivamente, el que no ama, siempre gana.

Ante la insistencia de Ariel, Johana sacó el celular de su bolso y se puso a revisarlo como si nada, ignorándolo por completo. En ese momento, no tenía ganas de hablar, así que simplemente no dijo nada.

La indiferencia de Johana lo sacó de quicio. Se giró y la miró fijamente por un buen rato. Al ver que ella seguía sin intención de hablar, con la cabeza gacha y la vista en el celular, Ariel pisó el freno de golpe y detuvo el carro a un lado de la carretera.

Solo entonces Johana dejó el celular y lo miró con parsimonia.

Aunque todavía era temprano, la noche en las afueras era mucho más silenciosa y oscura que en la ciudad. La ausencia de otros carros en la carretera creaba una atmósfera de silencio casi absoluto, que hacía que la tensión entre ellos fuera aún más palpable.

Se miraron fijamente por un largo rato. Al ver que Ariel no decía nada, Johana finalmente rompió el silencio:

—¿Y bien? ¿Qué más quieres oír? Si quieres, podemos hablar de trabajo.

Cuanto más indiferente se mostraba ella, más se obsesionaba él.

Después de observarla por un instante, no pudo evitar levantar la mano y tomarle la cara con brusquedad, obligándola a mirarlo.

—¿Qué sientes ahora por Fermín? —le preguntó con un tono seco.

Ante su reacción, Johana le sujetó la muñeca y apartó su mano.

—Ariel, ahora soy Frida de la familia Ramírez, no tu esposa Johana. Compórtate y no me pongas una mano encima.

Aunque ella le quitó la mano, él volvió a sujetarla.

—No cambies de tema. Responde a mi pregunta.

Cuanto más lo ignoraba, más ganas tenía él de discutir. Aunque en el fondo ya sabía la respuesta, quería escucharla de sus propios labios.

Esta vez, Johana no apartó su mano. Se limitó a mirarlo con indiferencia y le preguntó:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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