Al sentarse a la mesa, Melissa notó con sorpresa que todos los platillos servidos eran sus favoritos.
En el pasado, estando con el círculo de amistades de Esteban, sus preferencias jamás habían sido tomadas en cuenta.
Mientras trataba de encontrarle sentido a la situación, sintió que alguien se sentaba a su lado. El inconfundible aroma a madera de pino le confirmó que era Esteban Cáceres.
Melissa frunció el ceño y paseó la mirada por la habitación. Curiosamente, Leticia Suárez no estaba allí.
Esteban levantó la vista y miró fijamente a Rodrigo Zúñiga.
—¿Esta es la sorpresa de la que hablabas?
Rodrigo se acomodó en su silla, metiendo una mano en el bolsillo.
—¿No te alegra verla? Ninguno de ustedes adivinó que la traería, así que perdieron la apuesta. No olviden pagar lo acordado.
Melissa se cruzó de brazos, irritada por ser tratada como un trofeo de juego.
Hizo el amague de levantarse, pero el hombre a su lado la tomó firmemente de la muñeca. Su voz sonó calmada.
—Ya que estás aquí, al menos come algo antes de irte.
Melissa bajó la vista hacia los largos dedos que la sujetaban.
—No tengo hambre.
Esteban alzó ligeramente las cejas.
—¿Acaso no te gustan estos platos?
—No, no me gustan.
Rodrigo soltó una carcajada sarcástica.
—¡Vaya genio el de la señora Cáceres! Todo se preparó estrictamente según sus gustos, y ahora resulta que nada le apetece.
Melissa no entendía por qué Rodrigo actuaba con tanta familiaridad; jamás habían sido cercanos.
Esteban la obligó a sentarse de nuevo.
—Come y nos iremos juntos. Si te vas sola ahora, la abuela me obligará a buscarte de todos modos.
Sabía que eso último era verdad, así que decidió quedarse. Tomó los cubiertos y empezó a picar la comida sin mucho entusiasmo.
Durante la cena, el tema de conversación giró en torno a 'Siete'.
—Hay muchísima gente queriendo colaborar con ella. Vi su proyecto y la verdad es que es una maravilla.
—¿De dónde salió? Nadie había escuchado de ella en el gremio.
—Me pregunto a qué empresa elegirá. Supe que a Esteban también le interesa mucho su diseño, y la competencia está bastante reñida.
Las pestañas de Melissa temblaron levemente, pero continuó comiendo en silencio, sin alterar su expresión.
Hasta que escuchó a Esteban decir con total seguridad:
—Ella elegirá al Consorcio Cáceres.

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