—Por mi culpa te enfermaste del estómago, yo no sabía que esa leche ya había caducado —explicó Nanette.
—¿Te lo contó Venancio?
—Sí.
—Hubo una época en la universidad en la que mis horarios de comida eran un desastre y me desvelaba seguido. Con el tiempo, mi estómago me pasó factura.
—Así que no fue culpa de la leche, es un problema mío.
Nanette se sorprendió.
Alguien con el origen de Noel bien podría haberse pasado la vida rascándose la barriga sin hacer nada; y aunque no lo hiciera, ¿qué necesidad tenía de saltarse comidas y desvelarse?
Noel adivinó la duda de Nanette y se adelantó a explicarle:
—La verdad, no me gusta que me tachen de «niño rico». Sin importar los privilegios que tenga, prefiero ganarme las cosas con mi propio esfuerzo.
—Claro, no voy a negar que venir de una familia de dinero me ha dado ventajas que otros no tienen.
—Durante mis años en la universidad, con tal de demostrar lo que valía, me enfoqué por completo en desarrollar robots cuadrúpedos y humanoides.
—Por eso me olvidaba de comer y de dormir, le dediqué toda mi energía a eso.
Nanette se quedó boquiabierta.
Empezó a hacer cuentas mentalmente.
Noel le llevaba dos años, eso significaba que...
—¡No manches! —exclamó ella asombrada—. ¿O sea que el robot humanoide que se volvió viral en todo internet aquel año lo inventaste tú?
—Para ser más exactos, mi equipo y yo.
Nanette estaba tan maravillada que no supo qué responder.
Definitivamente, siempre había alguien mejor allá afuera.
Veinte minutos después, el desayuno ya estaba servido. Leche y huevos fritos recién hechos. Solo eso.
Pero el olor a los huevos fritos logró despertar el apetito de Nanette.
—Cuando estoy solo, suelo desayunar algo sencillo —comentó él.
Sin poder evitarlo, Nanette se acercó a la mesa.
—¿Esto... lo hiciste tú?
Noel se quitó el delantal.
—¿Lo pruebas?
Nanette no se pudo aguantar y le dio un bocado.
Sabía realmente bien.
Mucho mejor que cualquier desayuno comprado.
Nanette terminó de masticar y le dijo:


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó