—Me preguntó si el día de mañana, cuando te entregara el control de las empresas Larco, yo te guardaría rencor o te vería como a una enemiga.
El corazón de Nanette dio un vuelco.
—¿Y qué le respondiste?
—Le dije que obvio no. Si alguien más se encargaba de lidiar con la empresa, yo sería el más feliz del mundo. Podría vivir tranquilo y sin estrés.
Nanette lo miró, desconcertada.
—¿Nunca te preocupó que quisiera arrebatarte la herencia?
Félix adoptó una expresión misteriosa, bajando la voz como si le fuera a revelar un gran secreto.
—Nanette, te voy a contar algo, pero prométeme que no te vas a enojar. ¿Quieres saber?
—Te escucho.
—La verdad es que... yo vi todos esos diplomas, reconocimientos y trofeos que tenías escondidos en tu cuarto.
Nanette se quedó de piedra.
—¿Cómo los encontraste?
—Pues me metí a tu cuarto a hurgar en tus cosas cuando no estabas —admitió Félix con total descaro, sin una pizca de remordimiento en la voz.
»Hace años me di cuenta de que eras un genio, que eras la mejor en todo. Solo que te hacías la tonta para que nadie se diera cuenta. Yo sabía que mamá odiaba que fueras inteligente porque sentía que serías una amenaza para mi futuro, y por eso siempre fingías ser mediocre frente a nosotros.
»Pero mi forma de ver las cosas siempre fue muy diferente a la de mamá. Yo pensaba: "Qué bueno que sea tan talentosa, así yo no tendré que mover un dedo".
»Por eso, cuando me preguntas si me preocupaba que quisieras robarme la herencia, la respuesta es no. Porque, en el fondo, siempre supe que tú jamás harías algo así.
Nanette se quedó en silencio durante largo rato.
Era, probablemente, la conversación más profunda y honesta que había tenido con Félix en toda su vida.
Se dio cuenta de que, en realidad, no conocía a su hermano en absoluto.
Siempre lo había tachado de holgazán, irresponsable y falto de cerebro.
Pero ahora veía que no era tan inútil como aparentaba.
—¿Crees que diciéndome todo esto te voy a dejar dormir en mi casa? —preguntó Nanette, recuperando su tono habitual.
Félix se aferró al brazo de su hermana como si su vida dependiera de ello.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó