Tina le hizo una videollamada.
—Tía, esta tarde la abuela y el abuelo vinieron a verme, ¡y me trajeron un montón de cosas ricas!
Al mencionar la comida, Nanette recordó los pastelitos que su jefe le había regalado. Con tanto ajetreo, los había olvidado en el restaurante.
—Y además —continuó la pequeña—, la abuela dijo que cuando salga del hospital me llevará al parque de diversiones. Tía, nunca he ido a uno en toda mi vida. ¿Vendrías con nosotros, por favor?
Se notaba que la pequeña estaba inmensamente feliz.
Sabina Prieto y Quintín no tenían hijos propios, y ahora que Tina había aparecido de la nada, la trataban como si fuera su verdadera nieta. Estaban encantados y muy ocupados atendiéndola.
Eso era bueno.
Al menos ellos encontraban consuelo espiritual.
Nanette no quiso arruinarle la ilusión a la niña.
—Claro, la tía irá contigo.
—Entonces dile al tío que venga también. Así estaremos todos juntos.
¿Todos juntos?
¿Qué quería decir?
¿Acaso la niña estaba intentando armar una «familia»?
Al recordar el desagradable momento que había tenido con Noel Cortés ese mismo día, Nanette respondió con evasivas.
—Ya te dije que el tío está muy ocupado. Tiene muchas cosas que resolver, así que es mejor no molestarlo tanto, ¿de acuerdo?
Tina asintió, muy obediente.
—Está bien, haré lo que diga la tía.
Nanette platicó con ella un rato más y colgó.
Después de bañarse, apenas se acostó en la cama, el celular volvió a sonar.
No era una llamada, sino un mensaje. Era de Galileo Godoy.
[Mañana te llevaré tus cosas. Fijemos hora y lugar.]
Si él no lo hubiera mencionado, Nanette lo habría olvidado por completo.
[Que sea mañana a las tres de la tarde. Estaré en la entrada de Cumbres de la Reina, por favor sácamelas.]
Galileo respondió enseguida.
[Al mediodía estaré haciendo unos trámites cerca de tu empresa, te aviso entonces.]
[De acuerdo.]
Nanette dejó el celular, pero a los pocos minutos volvió a sonar.
Qué día tan ajetreado.
Esta vez era Venancio Lenso.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó