Entrar Via

No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 659

Poco después de regresar a su oficina, Nanette recibió un mensaje de Noel.

[¿Te besé demasiado fuerte hace un momento?]

Nanette sonrió, mordiéndose el labio.

[Sobreviviré.]

[La próxima vez seré más gentil.]

[¡No habrá próxima vez!]

De repente, Gael entró sin molestarse en tocar la puerta.

Nanette no tuvo tiempo ni de cambiar su expresión. Estaba tan frustrada que sentía ganas de ahorcarlo.

—¿No sabes lo que es tocar una puerta?

Gael se dejó caer en una silla, con las manos hundidas en los bolsillos.

—La puerta estaba abierta.

—¡Igual tienes que tocar!

—Entendido.

Gael se levantó de mala gana, se acercó al marco de la puerta y dio dos toques exagerados.

—Vicepresidenta, ¿me permite pasar?

Nanette no sabía si reír o echarlo a patadas.

—¿Se te ofrece algo?

Gael se encogió de hombros. —Acabo de discutir unos temas con King y pasaba por aquí, así que vine a verte.

—¿Y qué hay que ver? Me ves todos los días.

—Vine a verificar si ya se te desinflamaron los labios o si necesitas que te consiga alguna pomada.

Nanette buscó frenéticamente sobre su escritorio algo, cualquier cosa, para lanzárselo a la cabeza.

Gael, notando su desesperación, le acercó una carpeta gruesa.

—Toma, usa esto.

Nanette no pudo aguantar más y estalló en carcajadas.

—¡Lárgate a trabajar de una vez!

La expresión de Gael se volvió un poco más seria.

—La prometida de King llegará pronto.

Nanette se tensó levemente.

—Lo sé.

—En realidad —continuó Gael—, solo vine a decirte una cosa.

—Dime.

—No me importa lo que piense la gente de ti. A mí solo me importa que seas feliz. Pero si llega el día en que las cosas no funcionen entre ustedes, no llores. Recuerda que al menos tuviste la oportunidad de vivirlo.

Nanette esbozó una media sonrisa. —Pensé que habías venido a regañarme.

—¿Regañarte? —Gael recuperó su tono rebelde—. ¡Ni loco! Le tengo miedo a King.

Nanette rio. —¿Tú, teniendo miedo de alguien?

—Por supuesto. Le temo a las personas que me importan. Por ahora, solo me importas tú. Pero como a ti te importa King, por regla de tres, King también me tiene que importar.

Nanette se sintió conmovida, pero trató de mantener su fachada relajada.

Alguien tocó a la puerta.

Era Iris, con una pila de documentos entre los brazos.

—Vicepresidenta, necesito que firme esto.

Al pasar por el lado de Gael, agachó la cabeza instintivamente.

Gael la observó y le recordó, arrastrando las palabras:

—Me debes el desayuno de todo un mes.

Iris se apresuró a responder. —Sí, sí, lo sé. En cuanto regresemos del viaje, te compraré el desayuno por treinta días seguidos.

—De acuerdo. Me gusta la gente que cumple su palabra.

Iris tartamudeó un poco: —Yo... yo nunca rompo mis promesas. No soy de esa clase de personas.

A Nanette le pareció muy curiosa la reacción de la joven.

¿Por qué estaba tartamudeando hoy?

—¿De verdad la vas a obligar a comprarte comida? —preguntó Nanette.

La familia de Iris la había tratado siempre como su cajero automático personal. Todo lo que ganaba se lo quedaban sus padres, hasta que entró a Nube Alta. Fue Noel quien movió hilos para protegerla, y solo así pudo empezar a vivir con tranquilidad. Ahora su sueldo le permitía ser independiente, pero seguía siendo extremadamente ahorrativa.

Gael no mostró ni una pizca de compasión.

—Las apuestas se pagan. Ella fue quien aceptó jugar conmigo.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó