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¡No te metas con la Cenicienta! romance Capítulo 1026

Alonso recibió las dos bofetadas sin inmutarse ni enfadarse en lo absoluto.

Tomó la pequeña mano de Estrella y la observó; tenía la palma enrojecida, era evidente la fuerza que había usado.

—¿Te duele? —preguntó Alonso.

Estrella lo miró en silencio.

¿Acaso este hombre tenía algún daño cerebral?

—Te dejaste la mano roja de tanto pegar. ¿Ya se te pasó un poco el coraje?

Estrella seguía sin decir palabra.

¿El coraje?

¿Quería decir que, después de todo lo que había pasado, ella solo estaba molesta? ¿Y que ahora que él había regresado, simplemente debía dejar de estarlo?

Estrella guardó silencio, fulminándolo con una mirada gélida.

—Bueno, por esa mirada me doy cuenta de que todavía no se te pasa. ¿Quieres darme un par de bofetadas más? —ofreció él—. Aunque te va a doler mucho la mano.

Estrella jamás había visto a Alonso actuar con semejante desvergüenza.

Tal vez en el pasado no lo necesitaba.

Ahora estaba utilizando todo su descaro disponible.

Al ver que no respondía, Alonso supo que no tenía la menor intención de dirigirle la palabra.

La levantó del suelo y se la echó al hombro...

—Vámonos, este lugar da escalofríos. Iremos a otro lado.

—¿Tú también tienes miedo? —espetó ella.

Con la forma en que se había comportado frente a una tumba, había pensado que era alguien que no respetaba ni a los muertos.

¡Y ahora decía que el lugar daba escalofríos!

—No es miedo, es respeto —respondió él.

—Alguien como tú, ¿a qué le tiene respeto?

—Uf... ¡cómo dices eso!

¿Cómo no iba a tenerlo?

Vaya, después de años de matrimonio, parecía que ella todavía no lo conocía del todo.

Pero no importaba, tenían toda una vida por delante; tendría mucho tiempo para que lo conociera poco a poco.

Alonso la llevó directamente al helicóptero.

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