Alonso se quedó en silencio.
De pronto, no supo qué decir.
Se acercó, la levantó del sofá de un tirón y la estrechó entre sus brazos.
—De ahora en adelante, nadie volverá a usarte como moneda de cambio.
—¡Ja!
Al escuchar esa promesa, Estrella soltó una carcajada cargada de sarcasmo.
Cualquier otra persona podría decirle eso, pero viniendo de Alonso...
—¡Tú y ellos son la misma calaña!
Esta vez, Estrella no tuvo piedad.
Para ella, eso era exactamente lo que eran. Alonso, Callum y Marcelo estaban cortados con la misma tijera.
Alonso no dijo nada.
Pero al escucharla, la abrazó con más fuerza.
Era cierto, a los ojos de Estrella, él, Marcelo y Callum eran exactamente iguales, ninguno mejor que el otro.
Alonso respiró hondo.
—Mónica Galindo ya está muerta. ¿Puedes dejar el pasado atrás?
¡Él solo quería que ella lo dejara ir!
Por eso había puesto fin personalmente al daño que esa mujer le causaba, para cortarlo de raíz.
Su esperanza era que, al hacerlo, las posibilidades de un futuro con Estrella fueran mayores.
No, no solo posibilidades.
Sin importar lo que ella pensara de él ahora, no iba a soltarla.
Estrella guardó silencio.
¡Mónica Galindo estaba muerta!
Una chispa sombría atravesó su mirada.
Sí, estaba muerta...
Pero el impacto y el daño que le había causado durante todo ese tiempo eran cicatrices que jamás podrían borrarse.
—Olvídalo, ¿sí? —suplicó Alonso.
—...
—No me rechaces por completo por su culpa. Dame otra oportunidad.
Estaba desesperado.
Pedirle una oportunidad en ese momento era inútil; Estrella jamás se la daría.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...