Estrella miró a Marcelo y soltó una carcajada amarga. Marcelo se quedó pasmado. Hacía semanas que ella no le dirigía ni siquiera una mirada amable. ¿Y ahora se estaba riendo?
—¿Qué te causa tanta gracia? —preguntó Marcelo, acomodándole el gorro con ternura.
—¿No te parece ridículo actuar como el marido perfecto después de todo lo que hiciste? —lanzó Estrella.
Las palabras de Estrella fueron como dagas en el pecho de Marcelo. ¿Ridículo? Que ella dudara de sus verdaderas intenciones era el castigo más cruel de todos. Cada cuidado, cada pequeño gesto que él tenía con ella, venía desde lo más profundo de su corazón. ¡Y ella lo despreciaba por completo!
—Tú fuiste quien me lastimó, y ahora eres tú quien teme por mi salud —continuó Estrella con sarcasmo—. Por eso te digo, Marcelo, ¿no crees que toda esta sobreprotección es una completa farsa? —Cuando tuvo que herirla, no le tembló el pulso. ¿A quién pretendía engañar ahora con su papel de protector?
Marcelo sintió un nudo apretado en la garganta. La emoción por la salida se esfumó, reemplazada por un profundo abatimiento. Se sentó a su lado, sosteniéndole la mirada. Estrella lo observaba con una frialdad y apatía tan absolutas que su corazón se oprimió. Marcelo tomó aire profundamente y dijo:
—En el fondo, tú también ibas a usar un método extremo para escapar de todo, ¿o me equivoco?
Estrella no dijo nada, pero sus ojos lo decían todo.
—Si yo no hubiera intervenido, habrías hecho exactamente lo mismo, ¿verdad? —insistió Marcelo—. Entonces, ¿por qué cuando soy yo quien lo hace, se vuelve un pecado imperdonable? —Marcelo conocía muy bien a Estrella. Sabía que su único boleto de salida real de las vidas de Alonso y Callum implicaba simular su propia muerte. Su objetivo era borrarse de la existencia de todos, incluyéndolo a él. Pero como Marcelo había dado el golpe primero, la había forzado a quedarse únicamente a su lado. Él se había convertido en su salvador, y por esa misma razón, ella jamás se lo perdonaría.
—Tú ya tenías todo un plan armado, ¿no es así? —Marcelo no daba puntada sin hilo, y sus deducciones eran escalofriantemente precisas.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...