Entrar Via

¡No te metas con la Cenicienta! romance Capítulo 497

La furia de Mónica se apagó de golpe, dejando paso a un silencio inquietante.

Se quedó sentada en la cama durante mucho tiempo. Sandra, al verla callada, no intentó consolarla.

En un momento en que lo único importante era aguantar viva, ¿a quién le importaban los mimos?

¡Ahora cada quien tenía que rascarse con sus propias uñas!

Justo cuando Sandra se daba la vuelta para irse a trabajar, Mónica habló:

—Dime, ¿crees que los problemas de mi mamá en Inglaterra se resolverán?

Con todo el caos provocado por Estrella, no había tenido tiempo de llamar a su madre para preguntar detalles. En realidad, tampoco preguntaba mucho porque Yolanda no le permitía meterse en sus negocios; si preguntaba de más, la regañaban.

Pero en su corazón, su madre siempre había sido invencible. Cualquier problema, por grande que fuera, era solo cuestión de tiempo para que ella lo resolviera.

Pero esta vez…

Mónica empezó a dudar por primera vez de la capacidad de Yolanda.

—Hasta que la señora no regrese, es difícil decirlo —respondió Sandra.

—......

—Pero usted sabe, ¿qué tormentas no ha capeado la señora antes?

—Es verdad, mi mamá ha salido de peores —se dijo Mónica.

Era solo cuestión de tiempo. Quizás este problema era más complicado, pero no imposible para Yolanda.

Al pensar en esto, Mónica se sintió un poco más tranquila. Pero al recordar la actitud de Isidora, ¡volvió a rechinar los dientes!

Su madre solo llevaba unos días fuera y esa vieja ya la trataba así.

Cuando Yolanda regresara dInglaterra, no iba a perdonar a nadie. A cada una que se le puso encima la iba a hacer pagar.

¡Especialmente a Estrella!

La aplastaría y la hundiría en el fango, mil veces peor de lo que ella estaba haciendo ahora.

—Señorita, ¿vendrá a trabajar conmigo? Lleva dos días sin comer —dijo Sandra.

Parecía querer masticar a Estrella a través del teléfono.

Al reconocer la voz, Estrella sonrió levemente.

—¿Hasta ahora te das cuenta?

Yolanda enmudeció.

La respiración de Yolanda se agitó al escuchar la confirmación.

—¿De verdad fuiste tú?

—Antes pensaba que eras bastante lista, pero ya veo que no tanto —se burló Estrella.

—¡Estrella, cómo te atreves!

Al no recibir una negativa, Yolanda estalló de furia.

Nadie sabía por lo que había pasado en Inglaterra durante este tiempo.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!