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¡No te metas con la Cenicienta! romance Capítulo 591

Cuando Estrella bajó las escaleras, vio a Alonso sentado en el sofá de la sala. Tenía el cabello alborotado.

Evidentemente, el viento helado lo había despeinado al entrar.

Los seres humanos son así: solo en un ambiente cómodo pueden mantener esa imagen impecable. Antes, Alonso era un maniático de la limpieza y la perfección; jamás habría tolerado verse tan desaliñado.

¿Pero ahora?

Solo se pasó la mano por el pelo revuelto por el viento, acomodándolo de cualquier manera.

Estrella le dedicó una sola mirada y la apartó de inmediato.

Cruzó la sala directo hacia el comedor.

A pesar de que ella llevaba tiempo ignorándolo, en ese momento, Alonso sintió que no soportaba tanta frialdad.

Justo cuando ella iba a entrar al comedor, Alonso habló desde atrás:

—¿Por qué las obligaste a vivir juntas?

Alonso pronunció la frase apretando los dientes.

Estaba claro que ya sabía que Isidora y Mónica se habían agarrado a golpes varias veces la noche anterior.

Lo sabía, pero se sentía impotente.

Estrella se giró y lo miró de reojo, con una frialdad cortante. No dijo nada.

Alonso continuó:

—¡Lo hiciste a propósito!

Lo afirmó con total certeza.

—Sí, fue a propósito —admitió Estrella.

Así era la nueva Estrella. De todos modos, si le diera cualquier otra razón, Alonso no le creería. Así que era mejor darle la razón y ya; que pensara lo que quisiera.

Al escuchar eso, el rostro de Alonso se oscureció de golpe.

—Bien, bravo. Eres increíble.

Ya ni siquiera se molestaba en disimular sus intenciones contra él, ¿verdad? Era increíblemente descarada.

—¿No es lo que ellas querían? —preguntó Estrella.

Isidora insistió en que, si Estrella no estaba, faltaba «ambiente».

—A los Echeverría les encanta estar «todos juntitos» para todo, ¿no? Lo tengo muy presente, así que me estoy esforzando por cumplir sus deseos.

Alonso no supo qué responder.

La frase «todos juntitos» sonaba especialmente irónica en ese momento.

Cuando Isidora quiso que ella volviera aquella vez, no era porque quisiera a la familia Echeverría unida. Simplemente quería tener a Estrella cerca para fastidiarla.

—¿Qué pasa? Estoy haciendo lo posible por satisfacerlas, ¿y todavía está mal?

—¿Crees que eso es satisfacerlas? —replicó Alonso.

¿Acaso ella no sabía lo que realmente querían? ¿Para qué se hacía la tonta?

—¡Lo haces solo para torturarlas!

—Si tú lo dices, así será —dijo Estrella.

Le daba igual lo que él pensara.

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