Además, era cierto: estaba torturando a Isidora y a Mónica a propósito.
Al ver su actitud, Alonso se puso lívido de la rabia, pero no podía hacer nada contra ella.
—¿Ya averiguaste a cuántas personas mató tu madre? —preguntó Estrella de repente.
Alonso se quedó helado.
El aire se volvió pesado y silencioso.
Alonso miró fijamente los ojos sonrientes de Estrella. Nunca antes había sentido que una mirada pudiera ser tan asfixiante. Nunca antes había sentido una punzada tan dolorosa en el pecho.
Después de todo lo que había pasado últimamente, Alonso sabía que si Estrella armaba un escándalo, no era sin razón. Siempre había un motivo detrás. Si repetía algo constantemente, era porque era verdad.
¿Y cuántas veces había mencionado que Isidora era una asesina?
Antes decía que Mónica había matado a su bebé. Le creyera él o no, al final resultó ser cierto...
Al pensar en Mónica y Martín, Alonso cerró los ojos un momento.
—Lo de Mónica y Martín... ¿tú lo sabías desde el principio? —preguntó.
—Sí.
—¿Desde cuándo?
—Poco después de que muriera tu hermano mayor.
Había visto a Martín y Mónica juntos. Aunque la confirmación total llegó cuando Malcolm empezó a investigar más a fondo después de que ella iniciara su venganza.
—¿Entonces por qué no lo dijiste? —preguntó Alonso, con un tono que denotaba que apretaba los dientes de la furia.
¿Lo sabía desde poco después de la muerte de Julián?
¡Después de la muerte de su hermano!
Alonso se quedó mudo.
La frase «no me habrías creído» le golpeó la conciencia como un martillo.
—Así que, ¿qué más me quedaba sino ver el espectáculo?
—Ja, ¿solo ver el espectáculo?
Escucharla hablar así hacía parecer que ella era una simple espectadora indefensa.
—¿Acaso no es así? ¿O vas a decirme que si te lo hubiera contado me habrías creído? —Estrella dejó los cubiertos—. Piénsalo tú mismo. ¿Cuántas veces te hablé sobre Mónica y me creíste alguna vez?
Alonso guardó silencio.
—Dije que ella mató a mi hijo. Tú dijiste que no fue intencional. Dije que su depresión era falsa. Tú dijiste que yo era malvada, que cómo podía decir eso de una viuda que acababa de perder a su marido. Si te hubiera dicho que se acostaba con Martín, ¿no me habrías acusado de manchar su honor? Para ustedes, ella es una santa. Tan pura que cualquier cosa negativa es una calumnia contra la inmaculada Mónica.
Alonso no pudo refutar nada.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...