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¡No te metas con la Cenicienta! romance Capítulo 638

Isidora aún no lograba procesar del todo el hecho de haber causado la muerte de la madre de Estrella.

Sin embargo, al mencionar la muerte de Julián, sus emociones se salieron de control nuevamente.

Comenzó a golpear a Mónica como una loca, como si fuera la única forma de aliviar el dolor que sentía en el pecho.

—¡Si mi Julián siguiera vivo, la familia Echeverría jamás habría terminado así! Jamás...

¿Y qué si Estrella tenía a Marcelo respaldándola?

Si Julián estuviera aquí, no importaría cuánto escándalo hiciera esa mujer; solo podría desquitarse con Alonso, pero jamás habría sido capaz de arrastrar a toda la familia Echeverría a este desastre.

Ver a la familia en ruinas era lo que más le dolía.

¿Qué importaba si había causado la muerte de la madre de Estrella?

Si su hijo estuviera vivo... incluso si hubiera exterminado a toda la familia de Estrella, ¿qué más daba?

Si ella quería pelear, solo podría habérselas visto con Alonso, ¡jamás habría tocado a la familia Echeverría!

Si ahora todo el clan estaba involucrado, ¿no era acaso porque Alonso era su esposo?

Mónica, desesperada por los golpes, gritó:

—¡Suélteme!

Ella también estaba furiosa. La muerte de Julián le dolía y se arrepentía profundamente, pero eso no significaba que fuera a soportar los abusos de Isidora eternamente.

Por instinto, Mónica dio un empujón y Isidora cayó directamente al suelo.

El golpe le arrancó un grito de dolor.

Al ver a su madre en el suelo, Mariela no pudo contener su furia.

—Mónica, ¡maldita perra! Te mereces lo peor. ¿Acaso mi mamá dijo alguna mentira?

Sin dudarlo, Mariela se abalanzó también sobre Mónica.

Durante todo este tiempo, sin importar cómo se pelearan Mónica e Isidora, Mariela rara vez intervenía. Estaba demasiado cansada...

Ella, que nunca había sufrido en su vida, no soportaba la fatiga y el dolor de su situación actual. Al final, había tenido que doblegarse ante la presión de Estrella. Durante el día solo quería terminar sus labores y por la noche caer rendida en la cama. En ese círculo vicioso de agotamiento, no tenía energía para meterse en pleitos.

Estrella, con un té de frutas en la mano, observaba la escena desde el interior a través del ventanal, cómodamente sentada en un sofá individual.

Alonso estaba en el sofá de al lado. El hombre, que ya lo sabía todo, no mostraba ninguna emoción en ese momento.

Hacía un instante, él había salido a decirle algo a Isidora y le había arrojado unos documentos encima, aunque Estrella no sabía qué eran.

Desde que volvió a entrar, se había quedado sentado en silencio.

Mantenía esa postura despreocupada de niño rico, con un cigarrillo entre los dedos y el brazo descansando sobre el respaldo del sofá. Parecía indiferente, pero había un rastro de tristeza que no lograba ocultar del todo.

Cuando Estrella vio a Mariela agarrar a Mónica del pelo, no pudo evitar soltar una risita.

—Vaya, vaya. La familia Echeverría sí que está animada hoy. Justo el tipo de espectáculo que le gustaba a tu madre.

Al decir esto, Estrella miró de reojo a Alonso.

Al ver que él no reaccionaba, arqueó una ceja.

—¿Qué pasa? ¿No te duele ver a tu amorcito así?

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