Ya no quería discutir más.
Juró que la próxima vez que Alonso llamara para beber, se negaría rotundamente. Este trago no valía la pena.
Ahora se arrepentía de lo que le hizo a Estrella en el pasado; Alonso se emborrachaba hasta perder el sentido y sus acompañantes pagaban el pato.
¡Ni modo! Daniel y Renato tuvieron que aguantarse y llevar a Alonso de regreso a cuestas.
Mientras lo bajaban del coche, Alonso seguía murmurando sin parar: —Estrella, Estrellita...
Daniel y Renato rodaron los ojos. ¡Y seguía! Hace un momento ella había dicho que lo tiraran a la calle.
Los guardias de seguridad vieron a Renato y Daniel cargando a Alonso, uno de cada lado, y le enviaron un mensaje a Malcolm.
Uno de ellos no pudo evitar chasquear la lengua:
—Solo le queda beber para aliviar el coraje que le tiene nuestra señorita.
***
En la Mansión Echeverría.
Violeta miró a Estrella y sonrió:
—Si Marcelo supiera cómo trataste a Alonso esta noche, seguro se pondría feliz.
—¡No le cuentes todo lo que hago a Marcelo! —reprendió Estrella.
—No lo hago, él solo me pidió que te acompañara por las noches.
Estrella se quedó pensativa. «Acompañar». ¿Seguro que no era para protegerla de Alonso? ¿Era necesario? En el estado actual de su relación con Alonso, no necesitaban que nadie los vigilara.
—¿Por qué bebió tanto Alonso? —preguntó Violeta confundida.
—Porque... ¡ya sabe por qué estoy atacando a la familia Echeverría!
—¿Ya lo sabe?
Estrella asintió.
—Sí, lo sabe. Así que lo nuestro terminará como muy pronto mañana.
—¿Y como muy tarde?
Estrella hizo una pausa. ¿Como muy tarde? No mucho más... —¡Tampoco queda mucho tiempo!
—¿Y qué hay de Isidora Becerra? —preguntó Violeta—. ¿Cómo planeas lidiar con ella?
—¡Pagará el precio que debe pagar, no se librará de nada!
Todo lo que Estrella había sufrido en la familia Echeverría durante este tiempo no se borraría tan fácil. Las maldades de Isidora no se cancelarían de un plumazo.
Violeta dejó de hablar. Estrella tenía su propia balanza en el corazón sobre cómo manejarlo. Si no había tenido piedad con Alonso últimamente, ¡menos la tendría con Isidora! Antes de regresar al Reino Unido, ¡ajustaría cuentas una por una!
El celular de Violeta vibró. Era un mensaje de Renato.
El mensaje decía: [¿Estás con Estrella? Habla bien de nosotros, por fa. ¡No fue adrede salir a beber con Alonso hoy!]
¡Renato y Daniel estaban al borde del colapso!
Violeta soltó una carcajada.
—¿De qué te ríes? —preguntó Estrella.
—Mira, creo que nunca más se atreverán a beber con Alonso.
Dicho esto, Violeta le pasó el celular a Estrella.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...