Al ver que Mónica no se movía, la sonrisa de Estrella se volvió aún más burlona:
—¿No dijiste que cambiarías tu vida por la de él?
Se llenaba la boca diciendo que daría su vida para salvar al niño.
En ese momento, las dos se miraban fijamente.
Especialmente Mónica, que al ver la frialdad en los ojos de Estrella, sentía un temblor imparable en el pecho.
—Tú... ¡me quieres orillar a la muerte!
—¡Ja! ¿Orillarte a la muerte? ¿Qué estupideces estás diciendo? Tú misma dijiste que querías cambiar tu vida por la del niño.
—Ahora te estoy dando la oportunidad de hacerlo. ¿Cómo es que ahora resulta que yo te quiero matar?
¿No le encantaba hablar por hablar?
Antes lo hacía frente a toda la familia Echeverría y frente a Alonso.
Especialmente la primera vez que provocó que Estrella perdiera a su bebé. En esa ocasión, lloraba desconsolada en los brazos de Julián diciendo cosas como: «¡Todo es mi culpa! Si mi cuñada no me perdona, ¡le pagaré con mi vida!»
En esa situación, se atrevió a decir esas palabras.
Haciendo parecer que, si Estrella no la perdonaba, era ella quien la estaba empujando a la muerte.
Estrella fue la que perdió al bebé, ¡pero al final terminó quedando como la villana!
¿No le gustaba soltar frases dramáticas?
Pues bien, a partir de ahora...
¿Que se trague cada una de las consecuencias de sus promesas?
Al ver cómo Estrella la acorralaba, Mónica sintió que las fuerzas abandonaban su cuerpo.
Viendo que no se movía, Estrella insistió:
—¿Qué pasa? ¿Ya no puedes cumplir lo que tú misma dijiste?
—¡Antes te encantaba decir esas cosas! ¡Cuántas veces dijiste que pagarías tus culpas con tu vida!
—En el pasado, los Echeverría tenían miedo de que te murieras y te detenían, ¡así que nunca tuviste la oportunidad de morirte de verdad!
—Ahora te estoy dando esa oportunidad para que cumplas tu palabra. ¿Tampoco te sirve?
Mónica no dijo nada.
—¡Querías usar esas palabras para hacerme chantaje emocional! ¿Quién te crees que eres?
—Los Echeverría te trataron como si fueras la gran cosa, te malcriaron tanto que ya no sabes ni cuál es tu lugar, ¿creíste que todo el mundo se iba a tragar ese cuento?
Si hablamos del pasado, los Echeverría probablemente sí se habrían tragado esas palabras de Mónica.
Pero ahora, ni siquiera ellos caerían en eso.
Fue esa indulgencia previa lo que hizo creer a Mónica que el mundo entero debía girar a su alrededor.
Era natural que tuviera esa ilusión...
Después de todo, su madre Yolanda tenía tanto estatus en su ciudad natal que nadie quería ofender a Mónica.
Eso le dio la falsa impresión de que el mundo debía abrirle paso.
Mónica sentía las piernas de trapo.
Frente a las palabras de Estrella, solo sentía humillación, pero aun así apretó los dientes y dijo:
—Me equivoqué.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...