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¡No te metas con la Cenicienta! romance Capítulo 689

Para Isidora, la actitud de Estrella en ese momento era el colmo de la arrogancia.

«¡Ya verá lo humillada que quedará cuando llegue la señora Hill...!», pensó.

—Cuando la señora Hill se encargue de ella, ¿acaso no podremos pisotearla como queramos? ¡Así que no te desesperes! —Isidora trató de calmar a Mariela.

Sabía que su hija nunca había tenido que mover un dedo en su vida. ¡El sufrimiento que Estrella les estaba haciendo pasar estos días era lo peor que habían vivido!

Al escuchar a su madre, el semblante de Mariela mejoró un poco y asintió a regañadientes.

—Mjm.

—¡Apúrate a trabajar! —la instó Isidora.

Todavía quedaba mucho por hacer.

Mientras la señora Hill no apareciera, tendrían que seguir trabajando como criadas un día más.

¿Y qué le pasaba a esa señora Hill? ¿Por qué perdía el tiempo discutiendo con el señor Hill? ¿No debería ser su prioridad venir a poner en su lugar a Estrella?

Mariela tomó la escoba y refunfuñó:

—Quién sabe cuándo se dignará a venir esa señora Hill.

Aunque parecía que este calvario estaba por terminar, ¡la realidad era que aún no acababa! El trabajo era pesado y Mariela solo quería que esa pesadilla llegara a su fin de una vez por todas.

—Ya falta poco, ¡a lo mucho dos días más! —aseguró Isidora con tono firme.

—¿Y Mónica? ¿Esa maldita no va a hacer nada? —reclamó Mariela.

¡Era el colmo! Si Mónica no hacía nada, a ellas les tocaba doble carga.

—¡A quién le importa ella! De todos modos, ya no tenemos por qué compartirle de nuestra comida. Si tiene hambre, ¡que se aguante!

—¿Pues qué más quieres? ¿Tienes alguna mejor idea? ¡Tú no sirves para nada, ni siquiera supiste ser una buena nuera! ¡Me equivoqué al elegir a la esposa del mayor y con la del segundo no puedo hacer nada! —Doña Eliana soltó una retahíla de quejas al recordar el desastre que eran sus nueras.

Isidora guardó silencio.

Aquello le dolió en el orgullo. Pero la idea de que Grupo Echeverría pasara a manos de Estrella la hizo reaccionar de inmediato:

—¡No hace falta darle la empresa a Estrella!

—¿Tú qué vas a saber? Estás muy cómoda viviendo y comiendo en la Mansión Echeverría, ¡claro que no te importa! ¡No tienes idea de lo que estamos sufriendo nosotros afuera! —La anciana estaba furiosa.

Ella y José Luis llevaban días buscando una solución. Si tuvieran cualquier otra opción, jamás habrían aceptado entregarle la empresa a esa mujer.

—Tranquila, pronto alguien se encargará de ella. No le va a durar el gusto; ¡va a terminar peor que nosotras!

Solo de pensar que Estrella se había metido en el matrimonio del señor Hill y su esposa...

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