A una mujer jamás se le perdona algo así.
Al escuchar las palabras de Isidora, Doña Eliana recuperó el ánimo al instante:
—¿De qué estás hablando?
—Pues que el verdadero respaldo de Estrella no es Marcelo, ¡es Brandon Hill!
—¿Brandon Hill?
Doña Eliana conocía perfectamente ese nombre. Brandon tenía un estatus social muy alto, especialmente por su cargo en Grupo Harrington.
—Sí, y ya contactamos a la esposa de Brandon —confirmó Isidora.
—¿Quieres decir que la que va a poner en su lugar a Estrella es la señora Hill?
—Así es —respondió Isidora con un tono de satisfacción imposible de ocultar.
No creía que esa mujercita pudiera salir bien librada de esta.
Del otro lado de la línea, Doña Eliana procesó la información.
—Entonces... ¿ya no tenemos que darle el Grupo Echeverría?
La decisión anterior había sido una tortura para ellos. Entregar una empresa tan grande, el esfuerzo de varias generaciones, a una sola mujer era algo devastador. Ahora, al escuchar a Isidora, una luz de esperanza se encendió en su interior.
—¡Claro que no! ¿Qué tiene que ver el Grupo Echeverría con ella? —exclamó Isidora.
—Tienes razón, no tiene nada que ver.
Legalmente no, pero era lo que Estrella había estado exigiendo.


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