Y era la pura verdad.
Desde que Alonso había tirado la toalla hacía un par de días, le había estado encargando de todo a Diego.
Pero el ambiente a su alrededor era tan tenso y pesado que, si él no sacaba un tema, Diego ni loco se atrevía a preguntar de más.
—¿Dónde diablos está? —preguntó Estrella.
—La última vez que vi al patrón fue a las cinco de la mañana, en la playa de Bahía Media Luna.
—¿Y con eso me quieres decir que se tiró al mar? —el tono de Estrella se hundió por completo.
En ese momento, su actitud era fría como el hielo.
Diego se quedó en silencio.
¿Que si se había tirado al mar?
Lo más probable era que no.
—No lo sé, solo le digo que en ese lugar fue donde lo vi por última vez.
—O sea que, ¿me estás diciendo que ahorita no tienes ni la menor idea de dónde está?
—Así es.
—¿Que no ibas en camino a verlo?
—Lo que hice hoy fue el último encargo que el patrón me pidió —explicó Diego—. Me dijo que, en cuanto terminara este asunto, yo dejaría de trabajar para él.
Como Grupo Echeverría ya no era suyo, él también había roto todos sus lazos con la empresa.
Estrella se quedó pasmada.
¿Entonces, en esa reunión de las cinco de la mañana, de paso había despedido a Diego?
Estrella apretó el celular con tanta fuerza que casi lo rompe.
—¿Entonces con quién carajos anda ahorita?
—Sobre eso... ¡tampoco tengo idea!
«No tengo idea», «no lo sé».
Ese tipo de respuestas jamás habían salido de la boca de Diego en el pasado.
Furiosa, Estrella lanzó el celular contra la alfombra.
El aparato rebotó haciendo un sonido sordo, tan pesado como la frustración que ella sentía por dentro.
Malcolm contuvo la respiración por instinto.
En todo el tiempo que llevaba trabajando con Estrella, era la primera vez que la veía así de encabronada.
Malcolm la miró con cautela y preguntó:
—¿Quiere que investiguemos dónde está?
—¡Sí, averígualo ahorita mismo!


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!