Estrella les dio de límite hasta antes del anochecer para desalojar la casa.
Sin embargo, tras revisar el papeleo una y otra vez, y después de haber firmado muchísimos documentos, Grupo Echeverría ya era suyo, y todo el dinero de la familia Echeverría también estaba en sus manos. Pero faltaba algo...
—¿Y el acuerdo de divorcio? —preguntó Estrella, mirando primero a Cecilia y luego a Diego.
Ya tenía todo lo que había exigido. Eso significaba que todo este asunto debía darse por concluido. Entonces, ¿por qué ya tenía todo a su nombre, pero ni sus luces del acuerdo de divorcio?
¡Al escuchar sobre el acuerdo de divorcio, Cecilia se quedó pasmada! La verdad es que no le había prestado atención a ese detalle. Por instinto, volteó a ver a Diego, pero él simplemente negó con la cabeza.
—El patrón no nos dejó ninguna instrucción sobre eso.
Estrella se quedó en blanco.
Malcolm tampoco supo qué decir.
Al escuchar esa respuesta, a Estrella se le descompuso el rostro.
—¿Cómo que no dejó instrucciones?
¡Este era el asunto principal! Representaba el cierre de todo. ¿Cómo era posible que no hubiera dicho nada al respecto?
Diego negó con la cabeza.
—Sobre eso, ¡la verdad no sé nada!
Esas vagas respuestas hicieron que la expresión de Estrella se congelara de inmediato. Señaló a Diego con el dedo.
Diego agachó la cabeza con respeto.
—Ya terminamos de hacer lo que nos encargó el patrón. Es hora de irnos.
Tras decir esto, dio media vuelta para marcharse.
Al ver que Diego se iba, Cecilia también se levantó a toda prisa, tomó algunos documentos y lo siguió de cerca. En la sala solo quedaron Estrella y Malcolm.
Estrella apretó los puños.
—¿Qué carajos pretende ese cabrón?
Malcolm también estaba desconcertado.
—En teoría, ¡esto no tiene ninguna lógica!
Estrella asintió en silencio, dándole toda la razón. ¡Por supuesto que no la tenía!
Se suponía que el acuerdo de divorcio llegaría mezclado con los demás papeles que ella había pedido. Pero desde ayer hasta hoy, ya se había firmado de todo. El dinero ya estaba en su cuenta y, sin embargo, el acuerdo de divorcio brillaba por su ausencia. ¿De qué se trataba esta payasada?
—Con esta jugada, Alonso de verdad nos ha dejado sacados de onda —comentó Malcolm.
Estrella cerró los ojos, con una actitud amenazante.

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