Pero por lo visto, Mónica no le iba a dar tregua.
Terminaron de desayunar.
Olivia se acercó a apurar a Estrella:
—Señorita, ya tenemos que irnos.
—¿A dónde van?
Al ver que era Olivia, la escolta de Callum, quien se llevaría a Estrella, Marcelo frunció el ceño.
—Mi hermano me dijo que hoy acompañara a... —intentó explicar Estrella.
—Hay unos asuntos de la familia con los que la señorita debe familiarizarse, el patrón me pidió que la llevara hoy —interrumpió Olivia antes de que ella pudiera terminar la frase.
¡Justo así!
Estrella miró a la escolta por instinto.
Olivia le sonrió a Marcelo y corrigió:
—Más bien, soy yo quien debe acompañar a la señorita.
Estrella se quedó atónita.
«¿Olivia me va a acompañar a mí?».
Pero si anoche su hermano se la pasó diciendo que ella debía seguir a Olivia...
¡Y no era un simple juego de palabras! El significado de fondo cambiaba por completo.
Si Olivia la acompañaba a ella, significaba que la escolta recibiría órdenes suyas.
Pero que Callum le dijera que siguiera a Olivia, implicaba que ella tendría que hacerle caso todo el día.
Sin embargo, al escuchar lo que la mujer le decía a Marcelo, Estrella no contradijo nada, solo asintió hacia él.
Marcelo asintió también:
—Vayan entonces, ya se está haciendo tarde.
—Entonces me retiro con la señorita —dijo Olivia con mucho respeto.
Marcelo volvió a asentir.
Estrella se subió al coche junto con Olivia.
La miró por el espejo retrovisor y le preguntó:
—¿Por qué no querías que Marcelo supiera a qué vamos hace un momento?
—Usted tampoco sabe qué vamos a hacer hoy, ¿o me equivoco?
Estrella no supo qué argumentar. «Buen punto», pensó.
Anoche Callum solo le ordenó que se fuera con Olivia, pero jamás le explicó para qué.
Por lo tanto...
—Entonces lo que le dijiste a Marcelo ahorita, ¿no es lo que vamos a hacer hoy?

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