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¡No te metas con la Cenicienta! romance Capítulo 767

Durante el desayuno, Marcelo se portó de lo más tierno con Estrella.

En medio de tanta dulzura, era difícil relacionarlo con la llamada telefónica del día anterior.

Pero ella... realmente la había escuchado.

Al ver que no hablaba, Marcelo le apretó la mano con suavidad y preguntó:

—¿En qué piensas?

—Ah, en nada.

Estrella quería preguntarle sobre aquella llamada, pero no supo cómo sacar el tema.

Sentía que, si lo mencionaba, las cosas se pondrían mucho más complicadas.

Sin embargo, tras pensarlo un momento, terminó diciendo:

—Anoche mi hermano platicó que, si Alonso de verdad está en Mar de Ámbar, no va a ser nada fácil sacarlo de ahí.

Marcelo se quedó en un silencio sepulcral.

Al escuchar eso, la expresión del hombre se congeló por un instante mientras comía.

Luego, simplemente respondió:

—Sí, es bastante complicado.

Estrella no supo qué responder ante eso.

«¿De verdad es tan complicado?».

Antes creía que con solo confirmar que Alonso estaba en Mar de Ámbar, sería suficiente para atraparlo.

Pero ahora, no solo su hermano decía que era un problema, sino también Marcelo.

Marcelo la miró y le pellizcó la mejilla con cariño.

—¿Te urge mucho?

—Claro que me urge, ya no quiero tener nada que ver con él.

El tema del divorcio era una espina clavada en el corazón de Estrella.

Cuando estaban en Nueva Cartavia no tenía tanta prisa, pues nunca imaginó que Alonso se atrevería a huir.

Y mucho menos...

Que huiría a un lugar que hasta a Callum le resultara difícil de manejar.

Era obvio que lo había hecho a propósito.

Y con Alonso jugando de esa manera, Estrella ya ni siquiera sabía cuánto tiempo más seguirían casados.

Cada minuto extra era una tortura.

Ni hablar...

Tan rápido que Estrella ni siquiera notó el cambio.

Al instante siguiente, Marcelo preguntó:

—¿Y qué te dijo?

Su tono fue neutral, imposible descifrar alguna emoción.

—¡Me amenazó, andaba súper alzadita! Y la verdad no sé quién le esté ayudando esta vez.

—Apenas nos fuimos ayer, y ya alguien se la llevó a Villa La Luna Plateada.

Al escuchar el nombre de Villa La Luna Plateada...

En los ojos oscuros del hombre brilló una intensa tormenta.

Estrella siguió platicando:

—Si yo fuera ella, me quedaría calladita y pasaría desapercibida. Digo, la lección que le dimos antes no fue cualquier cosa.

Después de que le fue tan mal, ahora que por fin conseguía un poco de ayuda...

¡Y aún así, Mónica no estaba valorando esa tranquilidad!

—Se la está ganando a pulso, hace que sea imposible no seguir yéndome contra ella —añadió Estrella con una sonrisa.

Originalmente, después de regresar al Reino Unido, quería dejar por la paz los asuntos de Nueva Cartavia un rato.

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