Estrella torció la boca y comentó:
—Vaya que está ocupado. ¿Al menos sabe que ya regresé?
—Lo sabe —respondió Callum.
Al notar que Estrella se había desanimado, Callum la miró y añadió:
—Las cosas han estado un poco raras estos días.
Eso bastó para justificar por qué Maxwell no había puesto un pie en la casa hasta el momento.
—Ah, ya —murmuró Estrella.
—¿Qué tal te fue en tu entrenamiento con Olivia hoy? —le preguntó Callum, cambiando de tema.
Estrella se quedó pasmada.
No esperaba que sacara a relucir su clase.
Instintivamente echó un vistazo de reojo hacia Olivia, que acababa de entrar detrás de ella.
La mujer emanaba un aura helada que gritaba a los cuatro vientos «no te me acerques», por lo que Estrella no sabía muy bien qué decir.
La verdad es que estaba muerta de miedo...
Aunque en Nueva Cartavia siempre se había mostrado entrona, las armas de fuego le causaban verdadero terror.
¡Cada vez que jalaba el gatillo, el culatazo la dejaba adolorida!
Callum levantó una ceja al ver que no respondía.
—¿Qué pasa?
—Es que la neta no entiendo por qué quieres que aprenda a usar eso.
Se sentía como si de ahora en adelante fuera a estar rodeada de esas cosas todo el tiempo.
La sola idea le causaba ansiedad.
Para nada quería que su vida terminara en algo así.
El rostro de Callum se oscureció por una fracción de segundo al escuchar su queja.
—Hermano... —insistió ella.
—Después de todos estos años, ¿todavía no te queda claro lo que representa la familia Harrington? —preguntó él.
—Sí lo sé.
Respondió Estrella.
Desde su última visita, se había empapado bastante sobre los negocios de los Harrington.
¡En la superficie, manejaban gran parte del flujo económico!
Pero en el bajo mundo...
Nadie tenía una idea exacta de la cantidad monstruosa de armamento que controlaba la familia Harrington.
—Si ya lo sabes, ¿para qué me sales con preguntas tan ingenuas?
—Ser una Harrington no es un juego de niños. Tienes que estar lista para lo peor —le advirtió Callum.
Estrella se le quedó viendo.
¡Lista para lo peor!
Ese era el precio por convertirse en una verdadera integrante de la familia Harrington...
Estrella tomó una bocanada de aire profundo.
—Ya me quedó claro.
—Llevas nuestro apellido. Tarde o temprano te iba a tocar lidiar con esto, así que no te estreses de más —intentó consolarla.
—Está bien —asintió la chica.
Él tenía razón; era inevitable.
Aunque hubiera retrasado su regreso, al final terminaría pasando por exactamente lo mismo.
Al verla tan comprensiva...
Un atisbo de sonrisa asomó en los ojos de Callum:
—¿Marcelo vino a desayunar contigo esta mañana?
Al oír eso, Estrella palideció.
¡Con la sola mención de Marcelo, sintió que la cara se le endurecía por puro instinto!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...