¿Y cómo había terminado aquello?
La sola existencia de Mónica había detonado su separación, y después, los arrastró toda la familia Echeverría.
¡Bueno, al menos ahí la bronca fue con la familia de otro!
Pero ahora se trataba de la familia Harrington; por pura lógica, no podía bajar la guardia.
Al ver que ella seguía sin decir nada, Callum insistió:
—Si te preocupa que preguntarle directamente te traiga una respuesta decepcionante o desagradable, entonces pídele a Malcolm que lo investigue.
Al escuchar esa alternativa, Estrella lo miró de reojo.
A decir verdad, ella tampoco se sentía muy cómoda yendo a reclamarle a Marcelo cara a cara.
¿Y si al hacerlo solo conseguía ponerlo sobre aviso?
En cambio, si ponía a Malcolm a checar el asunto, la cosa pintaba muy diferente; todo se manejaría bajo el agua.
Le asintió a su hermano.
—Me parece bien. Le diré a Malcolm que lo cheque.
—De acuerdo —aprobó él—. Y recuerda que a partir de mañana vas a tener la agenda todavía más llena. Pero no por eso vayas a descuidar tu relación con Marcelo.
Estrella frunció el ceño.
¡Hacía un momento hablaban de investigarlo por lo de Mónica y ahora le pedía que nutriera su romance!
No entendía qué le pasaba por la cabeza a Callum.
Por muy hermano suyo que fuera, le daba mala espina todo ese asunto...
Esta vez prefirió no contestarle, se levantó de la silla y dijo:
—Ya estoy bastante cansada, me voy a dormir.
—Marcelo te ama de verdad —insistió Callum a sus espaldas.
Estrella rodó los ojos internamente.
¡Puro cuento del amor verdadero!
Cuando pasó lo de Alonso, su hermano fue el primero en pedirle que no se dejara cegar por el romance.
¿Y ahora a qué jugaba? ¿Quería que volviera a perder la cabeza por amor, solo que esta vez por Marcelo?
A estas alturas, ella estaba segura de que el que perdería la cabeza por amor sería Callum, si alguna vez llegaba a tener pareja.
Bastaba ver la ciega confianza que le tenía a Marcelo para confirmarlo.
***
Estrella regresó a su habitación.
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