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¡No te metas con la Cenicienta! romance Capítulo 832

Marcelo tenía el poder para ayudarla, y ella había depositado su confianza en él.

Pero en el instante en que Marcelo intervino a favor de Mónica, toda esa confianza se hizo añicos.

¡Y luego estaba la familia Harrington!

Desde que había regresado, las cosas se veían cada vez más raras, como si todo a su alrededor estuviera rodeado de una densa neblina.

Y lo peor del caso...

¡Era que estaba atrapada justo en medio de todo ese lío!

—Oye, Estrella... ¿por qué mejor no huyes? —sugirió Violeta.

Que se olvidara de los Harrington y de Marcelo.

A los ojos de Violeta, la única persona en la que Estrella podía confiar en ese momento era en sí misma.

—¿Crees que no lo he pensado? —contestó Estrella.

—¿Y entonces?

—A estas alturas, ¿a dónde podría huir?

Violeta no supo qué responder.

¡Pues sí! Tenía mucha razón...

Era la hija de la familia Harrington y ahora Marcelo tenía la mirada fija en ella.

Sin mencionar a Alonso...

Antes solo tenía que lidiar con Alonso, pero ahora las cosas habían cambiado.

Demasiados ojos estaban sobre ella.

Además, después de haber vuelto de Inglaterra, seguramente las personas que vigilaban a la familia Harrington también la tenían en la mira.

Entonces, ¿qué escapatoria le quedaba?

—¡Qué coraje! Ahora todo está mucho más complicado. Antes solo tenías que sacarle la vuelta a Alonso, y ahora... —comentó Violeta.

¿Y ahora qué? Violeta ni siquiera sabía cómo describirlo.

El punto era que Estrella necesitaba toda su concentración para poder sortear los problemas que tenía encima.

—¿No te da miedo? —le preguntó.

Si Violeta se viera en una situación así, definitivamente buscaría cualquier excusa para salir corriendo. Jamás podría soportarlo.

Eso de "enfrentar las adversidades" sonaba muy bonito, pero dependía mucho de a qué demonios te estabas enfrentando.

Violeta tenía muy claro que no duraría ni un segundo en los zapatos de Estrella.

—¿Miedo a qué? ¡Todos tenemos que morirnos algún día! —declaró Estrella.

Y lo peor, era la primera vez...

La primera vez que Adara iba a buscarla y ya habían armado un zafarrancho de esa magnitud.

Si de verdad se quedaba con él, ¡se la pasaría aguantando a Adara el resto de su vida!

¿Acaso cada vez que esa tipa le pusiera una trampa, Renato dudaría de ella?

De solo imaginar esa vida, le daban escalofríos.

Desgastaba demasiado a nivel emocional; definitivamente no era algo que Violeta estuviera dispuesta a tolerar.

¡Pero apenas Violeta pisó el hospital, Renato se enteró al instante!

Al confirmar que había sacado cita en el área de ginecología, a Renato se le borró la sonrisa por completo.

—¿Qué onda contigo? Traes una cara de pocos amigos —le preguntó Daniel.

Daniel estaba platicando con él cuando, de repente, la actitud de Renato se había vuelto más fría que el hielo.

Y ver a Renato molesto era algo que rara vez ocurría.

Entre todos sus amigos, él era, por mucho, el de mejor carácter.

—¡Violeta volvió al hospital! —masculló Renato.

Daniel se quedó pasmado.

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