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¡No te metas con la Cenicienta! romance Capítulo 872

...terminaría lastimando tanto a la muchacha y provocando semejante reacción en ella.

Estrella permaneció en silencio.

Cuando Callum le propuso irse después de ver a su padre, ella se quedó pensando.

Ni asintió, ni lo rechazó.

—Estrella.

—Está bien —aceptó finalmente Estrella.

Terminó cediendo.

Después de todo, no había visto a su padre desde que regresó, y era lo correcto.

Estrella levantó la vista del pecho de Callum:

—Hermano, ¿por qué confías tanto en Marcelo?

Al final, no se aguantó las ganas de preguntar.

Callum confiaba demasiado en él.

A tal grado que parecía convencido de que, sin importar lo que hiciera Marcelo, nunca perjudicaría a la familia Harrington.

Ella nunca había confiado al cien por ciento en absolutamente nadie.

Así que no lograba comprender la fe ciega de Callum.

Al oírla, él soltó una risita, le dio un pellizco cariñoso en la nariz y respondió:

—Cosas de hombres, no tienes por qué entenderlo.

Estrella lo miró con escepticismo.

Callum evadió responderle directamente.

Sin embargo, con esa respuesta a medias le dejó claro... que en verdad metía las manos al fuego por él.

¡Y no era solo confianza!

La relación entre ambos debía ser bastante profunda.

Si no fuera así, ¿por qué Callum se habría tomado la molestia de pedirle personalmente que le entregara a esa mujer en la mañana?

—Por cierto, lo de Mónica... ¿de verdad está muerta?

Era obvio que Marcelo no le creía.

Y la verdad, Callum tampoco estaba muy convencido.

Ella le tenía un odio jurado a la familia Echeverría, y ni así se había atrevido a acabar directamente con ellos.

Así que decir que había liquidado a Mónica así sin más, resultaba difícil de creer; ninguno pensaba que Estrella fuera capaz de algo así.

—¡Te digo que sí! —respondió ella con absoluta firmeza.

Ya fuera ante él o ante quien se lo preguntara, su versión sería la misma. No pensaba admitir nada diferente.

Ya se había dado cuenta de cómo estaba la cosa.

Parecía que Mónica tenía al mismísimo diablo de su lado.

Estrella cerró los labios.

¿De verdad la dejaría ir?

Apenas iba regresando.

Pero daba igual; si ella se aferraba a largarse, nadie iba a poder impedirselo.

En el instante en que Callum se dio la vuelta, la mirada tierna desapareció, siendo reemplazada por una oscuridad insondable.

Una oscuridad de la que emanaba un frío contenido e inquietante...

***

Al final, Estrella no bajó al comedor.

Ya ni siquiera quería verle la cara a su hermano; era evidente que la decepción de la mañana le había pegado duro.

Por lo tanto, la empleada le subió la cena a su habitación.

Apenas llevaba dos bocados cuando le entró una llamada de Violeta.

Estrella contestó:

—Violeta, Malcolm me avisó que su gente no te pudo localizar.

—¡Ese imbécil me tiene encerrada!

Estrella se quedó helada ante la revelación.

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