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¡No te metas con la Cenicienta! romance Capítulo 877

—Malcolm, el guardaespaldas de la señora, está arreglando en secreto su viaje a Limbovida —informó Marc.

La mirada de Alonso se congeló al instante.

—¿En secreto?

¿Por qué a escondidas? ¿Acaso Estrella por fin se había dado cuenta de que algo andaba mal y quería huir de la familia Harrington buscando refugio en Limbovida? Si ella ya había descubierto el secreto, significaba que la situación... El rostro de Alonso se volvió aún más lúgubre al pensarlo.

—Parece que su intención es evadir tanto a Callum como a Marcelo Castañeda —añadió Marc.

Alonso se quedó paralizado.

*¿Evadir a Marcelo y a Callum?*

—¿Qué demonios le hicieron?

Si Estrella planeaba huir de esa manera, su instinto le gritaba que algo muy malo había pasado. Sintió un nudo en el estómago. Así era esa pequeña: en cuanto enfrentaba un problema que creía no poder solucionar, su primer impulso siempre era salir corriendo.

—El joven Callum le ordenó que le entregara a Mónica Galindo al señor Castañeda.

La expresión de Alonso se oscureció hasta volverse aterradora.

—¿Callum Harrington le exigió a Estrella que le devolviera a Mónica a Marcelo? ¿Ella encontró a Mónica y se la llevó?

Marc asintió.

—¡Sí, señor!

—¿De qué lado está ese imbécil? —La voz de Alonso destilaba un frío sepulcral.

Callum debía saber mejor que nadie cuánto odiaba Estrella a Mónica. ¡Cualquiera podía ponerse en su contra por el tema de Mónica, pero su propio hermano biológico no tenía derecho a hacerle una bajeza así! ¿Cuánto debía estar sufriendo ella? El semblante de Alonso era una máscara de furia contenida.

Marc tragó saliva. *Visto así, definitivamente no era el comportamiento de un hermano mayor, ni siquiera de un pariente lejano.*

—¿Por qué diablos Marcelo y Callum tienen una alianza tan estrecha? —gruñó Alonso con evidente frustración—. Una relación tan firme como para pisotear los sentimientos de su propia hermana.

Tras el tercer intento, Estrella por fin contestó:

—¿Estás loco o qué te pasa?

Desde el primer segundo, su tono fue puro veneno. Si había alguien en el mundo con quien no quería lidiar en absoluto, era con Alonso Echeverría.

—¿Quieres venir al Mar de Ámbar? —preguntó él de golpe.

Estrella guardó un silencio incrédulo.

—Si decides venir, iré personalmente a buscarte.

—¿Es en serio? ¿Qué parte de tu cerebro no funciona? —replicó ella.

¿Ir al Mar de Ámbar? ¿A meterse en la cueva del lobo? En ese momento, Estrella huía de él como si fuera la mismísima peste. ¡Ni en un millón de años se acercaría a donde estuviera él!

—Tu situación actual es sumamente delicada —le advirtió Alonso con seriedad—. Incluso si huyes a Limbovida, ellos encontrarán la forma de manipularte.

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