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¡No te metas con la Cenicienta! romance Capítulo 977

Renato llegó y se sentó en silencio, sin decir una palabra.

¡Él no hablaba!

Naturalmente, Violeta tampoco.

No se sabe cuánto tiempo pasó hasta que Renato rompió por fin el silencio:

—Vete.

Solo una palabra, pero el hombre pareció pronunciarla con extrema dificultad, haciendo incluso una pausa.

Sin embargo, finalmente lo había dicho.

¡Lo había dicho por Adara!

Violeta lo miró sin responderle, se levantó de inmediato y caminó hacia la salida, sin dudarlo ni un segundo.

Como si hubiera esperado ese momento durante mucho tiempo.

Al ver su actitud decidida, Renato sintió una opresión asfixiante en el pecho.

—Violeta —la llamó en voz baja.

Violeta detuvo sus pasos sin mirar atrás.

—¿Se te ofrece algo más?

—¿De verdad no puedes tener a nuestro bebé?

La tristeza en el tono de Renato era evidente.

Estaba claro que le dolía...

Él sabía que lo más probable era que Violeta no continuara con el embarazo, pero no quería perder a su hijo.

¡Sin embargo, Adara debía regresar viva!

Desde cualquier punto de vista, ella tenía que salir ilesa.

Estrella era demasiado temible.

¡La forma en que había lidiado con Alonso en el pasado había sido tan aterradora que resultaba asfixiante!

Así que, cuando Estrella exigió la vida de Adara, Renato simplemente no se atrevió a apostar.

Violeta se volvió para mirarlo con una leve sonrisa en los labios.

—Renato, ¿por qué no te preguntas a ti mismo cuál es la verdadera razón por la que me dejas ir?

Renato se quedó sin palabras.

Al escucharla, la opresión en su pecho se intensificó.

—Es por Adara —continuó Violeta.

Aunque Renato ahora la dejaba ir, lo cual era exactamente lo que ella quería, le parecía el colmo que aún pretendiera conservar al bebé.

—¿Qué derecho tienes tú para pedirme que lo tenga?

¡Un hijo era lo que Renato menos derecho tenía de exigir en ese momento!

Ella lo sabía, ¡lo sabía todo!

Renato movió los labios intentando decir algo, pero al encontrarse con la mirada burlona de Violeta, las palabras se le atascaron en la garganta.

Violeta soltó una risa sarcástica.

—¡Eres verdaderamente patético!

Sin decir más, Violeta se dio la media vuelta y se marchó.

Se había acabado.

Al fin todo había terminado.

Definitivamente, era necesario contar con una amiga de hierro; si hubiera dependido solo de sí misma, jamás habría podido enfrentarse a Renato.

Antes, por más que intentara razonar con él, simplemente no la dejaba ir.

Y ahora, ¡bastó con tocar a Adara!

¿Por qué tenían que llegar a este extremo? ¿No era mejor terminar en paz?

...

La salida de Violeta de la mansión fue sumamente tranquila.

Llamó a Estrella por teléfono y esta contestó de inmediato.

—Violeta.

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