Capítulo 100
Ivanna llegó a Seda Negra. Aunque Chloe no había podido asistir, eso no impediría que ella lo hiciera, pues quería ver a Aleks y disfrutar la noche solo con él. Caminó de manera seductora por todo el lugar mientras sus ojos lo buscaban, pero no logró encontrarlo.
- Ivy. Qué gusto tenerte aquí - dijo Madame justo cuando ella se detuvo enfrente- ¿Y Gala?
- Oh, ella no vendrá este fin de semana - respondió Ivy con naturalidad.
Qué mal, pensé que podríamos hacer negocios este fin de semana, ya que su cliente especial canceló su cita - comentó mientras encendía un cigarrillo.
- ¿Lo sabía? - susurró Ivy, arqueando una ceja ante el comentario de Madame.
- Claro. Pero ¿cómo se enteró ella? - dijo Madame.
Madame recorrió a Ivy con la mirada. Había sido informada con anticipación sobre la cancelación de Dante Montenegro, pero prefirió no decirle nada a Gala con el pensamiento de que ella accediera a estar con otros hombres que ya habían preguntado por ella y habían ofrecido una gran cantidad por cogérsela.
- Ella solo me dijo que no asistiría - respondió Ivy- ¿Dónde está Aleks?
Madame sonrió ante la respuesta cortante de Ivy.
Dio una calada al cigarrillo para después soltar el humo lentamente en el rostro de ella, pero ni siquiera eso hizo que la rubia se moviera o dejara de sonreír.
- Él renunció - Respondió Madame.
Ivy se tensó al escuchar eso. El mundo pareció detenerse por un segundo mientras procesaba la noticia. Aleks había renunciado y ni siquiera se lo había dicho. Sintió una fuerte punzada en el corazón; ahora entendía por qué no le había respondido sus mensajes y llamadas en todo el día.
- Parece que lo dejaste en la ruina total, ni siquiera recibía paga aquí por tal de pasar las noches contigo - Soltó Madame con un tono de malicia.
Ivy no desvaneció su sonrisa. Se mantuvo firme ante la presencia de aquella mujer, se acomodó el cabello con naturalidad y soltó un bufido pesado.
Qué mal, pero bueno... ya encontraré su reemplazo - soltó Ivy con un orgullo fingido.
- Me encanta escuchar eso. Hay muchos que han deseado cogerte, pero como parecías tan obsesionada con ese guardia los has estado ignorando- dijo Madame con satisfacción.
Ivy, a pesar de no ser una empleada fija, era de las más codiciadas. Los hombres ofrecían jugosas cantidades que Madame había tenido que rechazar porque aquel guardia, Aleks, pagaba siempre la cifra que ella pedía sin titubear. Para Madame, que él se hubiera ido era la oportunidad perfecta para llenarse los bolsillos a costa de Ivy.
Ivy empezó a recorrer con la mirada el lugar. Había tantos hombres para elegir: guapos, jóvenes, poderosos; pero ninguno en ese momento le Ilamaba la atención. En esos momentos solo podía pensar en Aleks y en por qué se había ido así, sin decirle nada a ella.
- No te hagas ilusiones, Madame - soltó IvyRecuerda que a mí el dinero no me interesa y yo elijo quién me coge.
Como quieras - dijo Madame. Le echó una última mirada para después alejarse y dejarla ahí sola con sus pensamientos.
Estúpido guardia de quinta - masculló Ivy.
Caminó a pasos rápidos hacia la salida. No tenía motivos para seguir ahí; tal vez buscar a otro hombre para coger y olvidarse de él era la mejor opción, pero en ese momento no se sentía con ánimos.

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