Capítulo 119
Ivanna despertó en brazos de Aleksei. La noche había sido intensa, una sesión tras otra de sexo que solo él lograba provocarle. Tenía el cuerpo adolorido por el esfuerzo, pero lejos de estar molesta, se sentía satisfecha.
- Buenos días, preciosa - dijo Aleksei al despertar, mientras la acurrucaba más en sus brazos.
- ¿No tienes trabajo que hacer? - preguntó Ivanna.
Apenas había tenido tiempo de avisarle a Chloe que no iría a la universidad antes de quedarse profundamente dormida, pero sabía que Aleksei, como CEO de Volkov, debía tener una agenda apretada.
- Atender a mi futura esposa es más importante que un par de millones - respondió él, relajado.
Ivanna soltó una risa y sintió que las mejillas le ardían, aunque él no lo notó porque la mantenía pegada a su torso desnudo.
Sabes, pensé que vivirías en una gran mansión o algo así -comentó ella, levantando la vista para encontrar sus ojos.
Aleksei le sonrió y le acarició la mejilla con una mano.
Tengo una mansión. Pero de momento la usan mi padre y su mujerzuela - respondió, frunciendo levemente el ceño.
Ivanna arqueó las cejas, confundida. Tenía curiosidad por saber más sobre su situación familiar, pero decidió morderse la lengua; sentía que no se conocían lo suficiente para entrar en esos temas. Al final, lo de ellos había empezado como algo puramente sexual y, aunque ahora estaban comprometidos, ambos sabían que era por negocios.
Entiendo - se limitó a decir.
Aleksei la sujetó de los muslos y la sentó a horcajadas sobre él. Disfrutó de la vista: sus tetas rebotaban en el aire mientras los pezones se ponían duros por la excitación y el roce. Sus manos se hundieron firmes en las nalgas de Ivanna, apretándola mientras la acomodaba sobre su intimidad.
- Mi padre jamás fue alguien responsable con sus deberes como primogénito, tampoco como padre.
Así que mi abuelo lo desheredó; me educó a mí para que pudiera convertirme en el heredero de la dinastía Volkov - empezó a explicar con voz ronca.
Sus manos subieron a sus tetas y empezó a jugar con sus pezones, apretándolos entre sus dedos mientras Ivanna iniciaba un vaivén lento y suave.
Ella sentía cómo la erección de él la llenaba por completo, humedeciéndola con sus propios jugos mientras se deslizaba sobre su miembro.
De repente, Aleksei la sujetó con fuerza de la cintura y la dejó caer con un movimiento seco, penetrándola de golpe hasta el fondo. Ivanna soltó un grito ahogado, mientras Aleksei comenzaba a embestirla hacia arriba con fuerza, haciendo que sus cuerpos chocaran - El viejo no tiene voz ni voto, vive de arrimado en mi mansión con su zorra.
Ivanna solo podía jadear, aferrándose al torso de Aleksei mientras él la embestía con cada estocada.
- Oh, Aleks... - gimió ella, con la voz rota por el placer- No quiero vivir bajo el mismo techo que mi suegro y su perra.
Aleksei soltó una risa seca. No tenía la más mínima intención de permitir algo así. La fuerza de sus embestidas aumentó. En el momento en que Ivanna se convirtiera legalmente en la Señora Volkov, su padre y esa mujer que jugaba a ser la dueña de casa serían expulsados.
- Eso no pasará - respondió él con seguridad.
Colocó su mano detrás de su nuca, enterrando los dedos en su cabello, y tiró con firmeza para obligarla a agacharse. Atrapó sus labios en un ardiente beso. El beso terminó de manera brusca cuando Aleksei la separó apenas unos centímetros para mirarla fijamente a los ojos.

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