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Prostituta de Lujo. Esposa de Papel romance Capítulo 264

Capítulo 264 Dante y Chloe iban en el coche; el silencio entre ambos era absoluto. Ninguno había dicho nada desde que salieron del consultorio. Chloe no podía dejar de mirar los resultados del estudio; no podía creer que estuviera embarazada, especialmente ahora que su relación con Dante estaba en los mejores términos.

Él se lo había dejado claro: un hijo era lo que menos quería en esos momentos. Además, pesaba sobre ellos la amenaza constante de Vicenzo Greco y sus aliados.

- Dante... -dijo ella, con la voz quebrada.

- No hables, Chloe - soltó Dante con frialdad.

Chloe sintió un nudo en la garganta; esa frialdad era la misma que él le había demostrado durante cuatro años. Bajó la mirada y mantuvo sus lágrimas al margen, luchando para que ni una sola lograra escapar.

Al llegar a la mansión, Dante bajó primero y cedió el paso para que Chloe lo siguiera, pero esta vez no lo hizo con la ternura de antes; ella podía sentir la frialdad en el toque de su mano. Soltó un suspiro y caminó con firmeza hasta las puertas de la mansión.

Ella subió a la recámara y se desplomó en la cama.

Dante ni siquiera la siguió; se dirigió directamente a su estudio. Para ella, era evidente que la relación se había roto debido al embarazo.

- ¡Carajo! - soltó Chloe, levantándose de un tirón.

Caminó de un lado a otro tratando de ordenar sus emociones. El embarazo no fue planeado, pero ella no era la única responsable de que eso hubiera ocurrido.

Se armó de valor y salió de la recámara en dirección al estudio de Dante. Tal vez él no quería hablar, pero ella sí; no podían dejar las cosas sin solucionar.

Al llegar a la puerta del estudio, tomó una gran bocanada de aire y la soltó lentamente antes de abrir con fuerza. Dante estaba de pie frente a su escritorio, como si estuviera a punto de salir.

- No es solo mi culpa que esto haya pasado-dijo Chloe de inmediato- Me estuve cuidando, fue un fallo, no lo hice a propósito.

Dante suspiró y se pasó una mano por el cuello.

- Lo sé, Chloe -dijo finalmente- Sé que también es mi responsabilidad; simplemente debí cuidarme y no confiar en ti.

Chloe frunció el ceño ante sus palabras. Dante se acercó a ella, quedando a solo un paso de distancia.

- ¿No confiar en mí? -repitió- ¿Estás diciendo que esto pasó porque confiaste en mí?

Todo el daño que causó a los demás, asesinando a sangre fría a jóvenes de su edad e incluso menores solo para poder sobrevivir, sentía que ser padre no era algo que se merecía.

- Vamos a divorciarnos, Dante -dijo ella sin titubeos.

Dante la miró con sorpresa; no esperaba que ella pidiera el divorcio en ese momento. Sintió un nudo en la garganta y quiso decirle que no, que no la dejaría libre, pero no podía hacerlo si no era capaz de darle lo que ella más quería en este mundo.

- Bien -afirmó- Pero antes, debemos arreglar ese problema.

Dante señaló con el dedo índice su vientre. Chloe soltó una risa amarga, conteniendo sus lágrimas, y asintió.

- Claro -dijo ella y, sin poder resistir más, salió del estudio de Dante.

Chloe caminaba de nuevo hacia su recámara, pero se detuvo al inicio de las escaleras. Llevó su mano a su vientre; solo tenía cuatro semanas. No podía sentirse mal por la decisión que se formaba en su cabeza, pero no veía otra opción. Sabía que Dante no le permitiría tenerlo y, una vez que cumpliera con su orden, no pensaba seguir ni un minuto más a su lado.

Caminó hacia la salida. Ella haría lo que Dante quería, pero una vez que lo hiciera se apartaría de él, porque el amor que sentía por Dante Montenegro llegaría a su fin en el momento que ese bebé dejara de existir.

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