Capítulo 134
La tensión en el comedor era insoportable. Las lágrimas de Chloe estaban a punto de desbordarse, pero apretaba los puños para evitarlo. Su mirada saltaba de Camila a Damon, buscando una negación que no llegaba. Ninguno de los dos abrió la boca; el silencio confirmó que ella no era más que el pago por los errores de su madre.
- Cariño... - murmuró Camila con calma- Tienes que entender que fue por tu bien. Son cuatro años de matrimonio, no puedes arruinarlo todo ahora por algo que pasó hace tanto.
Chloe soltó una risa seca y amarga. Se llevó las manos a las caderas y giró la cabeza hacia Dante.
Él seguía sentado, con la mirada clavada en Damon.
- cuatro años desperdiciados - siseó Chloe, luchando para que la voz no se le quebrara- Tenía dieciocho años cuando me casaron. ¿Acaso no tenía derecho a vivir? ¿A ser una adolescente normal?
- Basta ya, Chloe - sentenció Camila, poniéndose en pie- No puedes quejarte de tu matrimonio; ha sido perfecto.
Chloe soltó una carcajada, ante la ingenuidad de su abuela.
- Es suficiente - intervino finalmente Damon- EI matrimonio de ustedes fue un contrato de negocios, sí, pero también teníamos la certeza de que podrían llegar a ser felices, a formar una familia.
- ¿En serio? - soltó Dante con un desprecio absoluto- ¿Qué tienen en la cabeza? ¿Mierda?
Damon se puso rojo de ira. Golpeó la mesa con un puñetazo que hizo saltar la cristalería y se levantó de un salto.
- Mocoso malcriado. No olvides que todavía puedo despojarte de todo - lo amenazó, con la voz cargada de furia.
Dante se puso de pie con una calma fría. Se acomodó el saco, sin desviar la mirada de su abuelo ni un segundo.
- Me compraste una esposa. Una que yo no deseaba - dijo Dante con rabia- Sabías exactamente cuáles eran mis motivos y te importó un carajo. Ahora no vengas con la estupidez de que podríamos ser un matrimonio feliz. Todo esto se construyó sobre mentiras, sobre el encubrimiento de un robo multimillonario y la infidelidad de mi padre. El contrato se terminó, abuelo.
Me vendiste a un hombre que no me ama, que prefirió ignorarme durante cuatro años, dejando que me secara en esta fría y enorme mansión.
Obligada a actuar como la mujer más feliz del mundo, cuando solo soy una simple esposa de papel - sentenció Chloe.
Clavó su mirada llena de rabia en Camila, quien retrocedió un paso, asombrada de sus palabras.
- Deberías estar agradecida de que haya aceptado el trato - soltó el viejo, con frialdad- Si no, ahora estarías en la miseria, siendo una puta de la calle.
Chloe retrocedió un paso. Sus ojos se abrieron de par en par.
Dante se tensó por completo. Nadie, ni siquiera su propio abuelo, iba a hablarle así a la mujer que, aunque fuera por contrato, llevaba su apellido. Dio unos pasos hasta colocarse al lado de ella y pasó su mano alrededor de su cintura, sintiendo el temblor de su cuerpo. El contacto fue posesivo, casi protector.
- Largo - siseó Dante.
- Me llevaré a Chloe conmigo - intervino Camila.
Ahora que sabía que su nieta había fingido su felicidad durante cuatro años, no pensaba dejarla allí.
- No puedes - soltó Dante, apretando más la cadera de Chloe contra él- ¿Ya se te olvidó? La vendistea la familia Montenegro y ahora es mía.
- Hace unos momentos dijiste que no la querías.
- La muerte de nuestros padres fue el mismo día.
Así que busqué entre los archivos restringidos que mantenía mi abuelo - respondió Dante, sin soltarla- Él pensó que jamás entraría a revisar documentación tan antigua y sin importancia.
- ¿Por qué no me dijiste antes de la cena? - preguntó ella.
Dante suspiró. Pensó en hacerlo en cuanto descubrió todo, pero sabía que ella no habría soportado la verdad y el enfrentamiento después.
- Lo siento, Chloe - dijo con sinceridad.
Acababa de prometerle que no dejaría que volvieran a usarla, pero incluso él lo hizo al ocultarle la información. Quería que sus emociones fueran reales frente a ellos, que su dolor fuera tan auténtico que obligara a los dos ancianos a sentir, al menos por un segundo, algo de remordimiento.
- ¿Por qué? Solo hiciste uso de la mercancía que tu abuelo te compro - Soltó apartándose de él.
- Tienes razón - admitió Dante, con una voz que perdió toda su fuerza- Los puse contra la pared usando tu dolor.
Chloe acortó la distancia, movida por una rabia que solo el sexo podía apagar. Agarró las manos de Dante y las estampó contra sus nalgas, obligándolo a sujetarla con fuerza.
- ¿Por qué no usas tu mercancía de otra forma? - soltó ella, pegando su pelvis a la de él.
Se frotó con descaro, buscando sentir la dureza de su miembro a través de la ropa.
Chloe - Gruño Dante, enterrando sus dedos sobre las redondas nalgas de ella.
- Dante... esta noche, te abriré las piernas - susurró ella, pegando su boca a su oreja- Quiero que cojas a tu mercancía.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Prostituta de Lujo. Esposa de Papel
Es una novela muy buena, y lo que más me gusto es que es corta....