Capítulo 185 Dante y Chloe regresaron a la mansión al atardecer.
En el yate estuvieron demasiado acaramelados; Chloe no podía dejar de abrazarlo y besarlo cada que podía, y Dante no se negó en ningún momento.
Respondía a sus mimos como si fueran una pareja de recién casados.
Ivanna y Aleksei estaban en la piscina disfrutando de su tiempo a solas cuando ellos llegaron y tomaron asiento en el camastro de al lado. Ivanna no pudo evitar notar la marca en la mejilla de Chloe.
¿Quién te mordió? - preguntó Ivanna con una sonrisa cómplice.
- Un perro grande y malhumorado - dijo Chloe, exagerando el gesto.
Dante frunció el ceño y se pasó una mano por la nuca. Aleksei notó la complicidad entre las mujeres y, viendo que Dante estaba acorralado, decidió entrar al juego para apoyarlo.
- Cuñado, ¿también te mordió ese perro grande y malhumorado? - preguntó señalando la marca roja 1/6 en la mandíbula de Dante.
- No, fue un chihuahua... - soltó Dante con una sonrisa de medio lado.
Chloe le lanzó una mirada indignada a Dante, dándole un empujón que hizo que Ivanna arqueara las cejas. La cercanía entre ellos era drásticamente distinta a la de apenas unos días atrás.
- Esos dan miedo, son bien fieros. Yo tengo uno y me asusta cuando se enoja - comentó Aleksei, mirando de reojo a Ivanna. Ella no tardó en darle un zape en la cabeza.
- ¿De qué lado estás? -reclamó Ivanna molesta.
- Eran dos contra uno, es justo que esté del lado de mi cuñadito favorito -respondió él, haciendo un corazón con las manos hacia Dante.
- Soy tu único cuñado, imbécil - siseó Dante cruzando los brazos- Y ya que hablamos de bandos...
Hizo una pausa breve y su mirada se clavó en su hermana. Ivanna tragó saliva al sentir la frialdad en los ojos de Dante y se aferró lentamente al brazo de Aleksei buscando protección.
¿Por qué llevaste a Chloe a Seda Negra y la metiste a una subasta para vender su virginidad? -preguntó Dante con una calma fingida que resultaba aterradora.
Ivanna miró a su amiga, quien solo se encogió de hombros con un gesto de vergüenza.
- ¿Ya se lo dijiste? -susurró Ivanna con voz temblorosa.
- Ivanna -sentenció Dante, exigiendo una respuesta inmediata.
- ¡Es tu culpa por haber engañado a mi mejor amiga! -- soltó ella, recuperando el valor- ¡Merecía una buena cogida para dejar de ser la esposa de papel y virgen que se estaba secando en esa fría y enorme mansión dem****a!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Prostituta de Lujo. Esposa de Papel