La semana transcurría normal, nada del otro mundo con la aburrida vida de casada de Chloe, bueno, había un ligero cambio, y ese era que ahora desayunaba todos los días con Dante, se veían con más frecuencia en la mansión, según él, con el afán de conocerse más para cumplir con las expectativas del abuelo, así al cabo de un año pudieran divorciarse.
El jueves por la noche, Chloe se levantó a media noche, tenía sed, pero para su mala suerte no tenía agua en su recamara, así que tendría que bajar a la cocina, no tenía ganas, pero tampoco opción, no quería molestar a alguno de los empleados a esas horas. Tomó la jarra vacía aprovecharía para llenarla.
Llegó hasta la cocina empezó a llenar la jarra, en la oscuridad, cuando escuchó un ruido, se giró rápidamente para encontrarse con Dante, él aun estaba vestido con uno de sus elegantes trajes.
- Dante – Susurro algo nerviosa.
- ¿Qué pasa? – Preguntó recorriéndola con la mirada, llevaba una pijama nada sensual, de algodón gris, pantalones largos una camiseta holgada, su cabello estaba algo revuelto y no llevaba ni una gota de maquillaje, si, ella lucia como la esposa aburrida.
- ¿Vas llegando? – Preguntó Chloe, dejando la jarra sobre la isla de la cocina.
- Si – Se limitó a responder.
Los ojos de Dante descendieron de inmediato al busto de ella, bajo esa tela aburrida de algodón, se preguntaba si eran firmes o aguadas sus tetas, la necesidad de tocarlas y comprobar sus preguntas habían estado atormentándolo casi toda la semana.
- ¿No compraste pijamas? – Pregunto de la nada.
Chloe puso los ojos en blanco, si compro algunas sexys, pero no pensó que fuera necesario usarlas, le gustaba dormir cómoda además hacía frio.
- Lo hice – Respondió.
- úsalas, tal vez así tus amigos te cojan bien – Se burló.
Chloe frunció el ceño, más no dijo nada, ella estaba tranquila, esperando el fin de semana para desquitarse con él, siendo Gala, pero realmente Dante era un idiota, así que le daría una provocación divertida, solo tenía que tener autocontrol en ella misma no caer en la tentación de ese sexy semental, idiota, pero sexy que sabe coger muy bien, pero su ego necesitaba un golpe.
- No te preocupes por eso – Respondió con una sonrisa gélida – Mis amigos, me cogen perfectamente bien, nunca fallan, no tienen mal humor, no me ignoran y siempre saben exactamente dónde tocar – Continúo.


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