Capítulo 93
Chloe sentía cómo su cuerpo se iba calentando. Sus tetas firmes se tensaban y sus pezones, duros y erguidos, comenzaban a doler con una punzada dulce. Atrapada en ese limbo, su respiración se entrecortó; los gemidos salían deliberadamente de su boca.
La humedad envolvió un pezón, sintió empapada la tela hasta dejarlo totalmente ceñido a su teta, una succión rítmica tiraba de la punta erguida. Chloe apretó las sábanas con los puños, sintiendo cómo esa boca succionaba con más ganas, mientras algo duro y palpitante se presionaba con insistencia contra su muslo.
Otro gemido, esta vez más fuerte, salió de sus labios, obligándola a abrir los ojos de golpe. Al despertar, se encontró con la imagen de Dante sobre ella. Él tenía el rostro hundido en su pecho, devorando una de sus tetas, mientras una de sus manos masajeaba la otra con presión, restregando el pezón duro contra la palma de su mano.
- Dante - jadeó Chloe, arqueando la espalda.
Chloe empujó su pecho hacia arriba. Sus dedos se enterraron en el cabello de Dante, tirando de él, mientras sus gemidos se volvían constantes. Sin pensarlo, separó las piernas, permitiendo que él se acomodara justo en medio de sus muslos.
Dante aprovechó y soltó una estocada brusca que chocó de lleno contra la intimidad de ella. Chloe soltó un grito ahogado, sintiendo cómo el bulto de Dante se restregaba contra su humedad a través de la ropa.
- Detente... Maldita sea - gimió Chloe.
Ella enredo sus piernas alrededor de la cintura de él, apretando con fuerza para profundizar más la fricción de las estocadas. Con cada golpe, las telas de sus pijamas se tensaban y se restregaban contra su clítoris, provocando un calor abrasador que amenazaba con estallar.
Dante apartó su rostro de sus tetas, para encontrarse con el rostro acalorado de ella. Sonrió con oscura malicia, mientras seguía dándole estocadas que golpeaban su clítoris.
Chloe tiró de su cabello, obligando a que su rostro bajara al de ella, y estampó sus labios contra los de él. Los unió en un apasionado beso donde sus lenguas no tardaron en encontrarse.
Las caderas de Chloe se movían por instinto tratando de seguir los bruscos movimientos de Dante. El calor acumulado entre sus cuerpos era insoportable y la humedad de ambos ya traspasaba la pijama.
Dante intensificó las estocadas, restregando con fuerza su centro húmedo y palpitante contra su erección. Chloe se arqueó, con los dedos clavados en su espalda, mientras un gemido escapaba de su boca cortado por el beso.
Él soltó un gruñido y se presionó contra ella con una última embestida pesada. Ambos terminaron al mismo tiempo, sintiendo la descarga de placer mientras se aferraban uno al otro sobre el colchón.
Después de unos segundos, recuperaron el aliento, Dante se levantó y la miró con una sonrisa ladina.
Buenos días, nena - dijo él con su voz ronca.
Dante sacó su lengua y la deslizó con lentitud por los labios entreabiertos de Chloe. Ella, aún aturdida por el intenso momento, lo miró con los ojos empañados. Aquella sonrisa de Dante, cargada de malicia, le hacía entender que él se había salido con la suya.
- Imbécil- siseó Chloe, abriendo sus piernas para que él finalmente se apartara.
Dante soltó una risa ronca. Se enderezó quedando de rodillas sobre el colchón y su mirada se clavó en la entrepierna de Chloe; su humedad había traspasado la tela de su pijama de seda.
Él estiró una mano, rozando con sus dedos la tela empapada, y después los llevó a sus labios, saboreándola como si se tratara de un dulce. No apartó su mirada de la de Chloe ni por un segundo.

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