Capítulo 94
Dante apretó el teléfono con fuerza y lo lanzó contra el suelo, haciendo que se partiera en mil pedazos que saltaron por toda la habitación.
¿Qué te dijo? - preguntó Dante.
Se subió a la cama, colocando una rodilla sobre el colchón y apresando los hombros de Chloe con sus manos. Podía sentir el temblor de su cuerpo. Chloe levantó la mirada hacia él; sus ojos estaban inundados de lágrimas que amenazaban con desbordarse. El pánico se apoderaba de ella: aquel desconocido sabía que ella era Gala, su identidad oculta.
Chloe - volvió a llamarla Dante, bajando el tono de su voz, tratando de sonar tranquilizador al ver aquellas lágrimas amenazando con recorrer las mejillas de ella.
- Des... Destruirte - susurró Chloe con la voz entrecortada- Dijo que va a destruirte.
Soltó un suspiro ahogado y apretó los ojos con fuerza, dejando que algunas lágrimas rodaran sobre sus mejillas. Aquel personaje quería usarla para acabar con Dante Montenegro. Ella se estaba vengando de él a su manera por sus infidelidades, pero el pensamiento de destruirlo debía ser algo totalmente diferente a lo que ese extorsionador planeaba.
Dante se mantuvo en silencio por unos largos segundos. Después, subió sus manos hacia su rostro, obligándola a levantarlo para que sus ojos se encontraran. Ella abrió los ojos, revelando el pánico que la consumía.
Nadie me destruye si yo no lo permito, Chloe - sentenció él con seguridad- ¿Dijo algo más?
Chloe se mordió los labios. Por un instante, pensó en confesarle que ella era Gala. Sin embargo, prefirió guardar silencio. Negó con la cabeza, apartando las manos de él de su rostro.
- Solo eso... - dijo bajando la mirada.
Dante entrecerró la mirada. Sentía que ella no le había dicho todo. Sin embargo, decidió no cuestionarla en ese momento; aún podía ver cómo temblaba y, no quería hostigarla ni llevarla al límite.
- Por hoy será mejor que no salgas. - dijo Dante levantándose de la cama.
- ¿Mi teléfono? - preguntó ella, dándose cuenta de que Dante lo había hecho trizas, segundos antes.
- Ordenaré que te envíen uno nuevo, con un número nuevo- respondió él.
- Okey - respondió Chloe, dejando salir un suspiro pesado mientras intentaba procesar la situación.
Dante entrecerró la mirada y apretó los puños, pero antes de que pudiera decir algo más, su propio teléfono sonó. Lo tomó del buró cerca de la cama y revisó la pantalla.
Me tengo que ir. Si decides desobedecerme y salir, que el guardaespaldas te acompañe. ¿Entendido? - la miró con autoridad.
Chloe solo asintió en silencio. Observó a Dante salir de la recámara mientras contestaba la llamada, cerrando la puerta tras de sí.
Una vez que se quedó sola, se dejó caer sobre el colchón, mirando fijamente el techo. Quienquiera que estuviera al otro lado de la línea era un enemigo de Dante que ahora la tenía en sus manos. La idea de ser usada para destruirlo a la manera de esa persona le desagradaba profundamente. Ella no quería que le hicieran daño a Dante, al menos no de la forma en que el extorsionador planeaba.
- ¿Debería dejar mi venganza? ¿Decirle la verdad a Dante? -- se preguntó en voz alta mientras se mordía las uñas.
Si le confesaba todo, él sabría que lo había estado engañando siendo Gala. Todo lo que había hecho hasta ahora sería en vano; Dante simplemente esperaría a que terminara el plazo de un año que Damon Montenegro le había impuesto para divorciarse de ella y luego seguiría con su vida de libertinaje sin remordimientos.
Pero si se callaba, quedaba a merced de un desconocido que podía exponerla en cualquier momento o forzarla a hacer algo irreparable contra su esposo.
- ¿Y si es alguna de sus amantes? - Se sentó de golpe en la cama.
Se puso de pie y comenzó a caminar de un lado a otro. Si era una de esas mujeres, la situación era personal. Y ella no tendría por qué ser usada de esa manera. Salió de la recámara y fue en busca de Dante.
Al llegar frente a la puerta de la recámara de él, respiró profundo y entró sin tocar. Se detuvo en seco al encontrarlo con una toalla rodeando de su cadera hacia abajo, y el teléfono pegado a la oreja.
Te veo en mi oficina - dijo Dante sin apartar la mirada de ella y cortó la llamada- ¿Qué pasa?
- ¿Quién es la persona que me llamó? ¿Acaso es una de tus amantes? - preguntó ella, caminando hacia él y cruzando los brazos. El movimiento tensó la seda de su pijama, provocando que sus tetas sobresalieran en el escote en V.

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