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Quédate con tu cuñada, querido exesposo romance Capítulo 103

Natalia logró contener el torbellino de emociones y respondió con calma:

—Hace unos días, la abuela obligó a Denisa a quedarse de pie en el salón para humillarla, pero Luca ignoró su furia y se la llevó en brazos de todos modos. Hoy por hoy, Luca tiene el control absoluto de la empresa. Incluso si la abuela intentara oponerse, a él no le importaría en lo más mínimo.

Al escuchar eso, Liliana sintió que el mundo se le venía encima. Estaba desconcertada. Si ni siquiera la líder de la familia podía poner freno a esa aventura clandestina, ¿quién más podría hacerlo?

—¿Acaso Denisa no estaba casada con Adrián, el hijo mayor de los Torres? Se suponía que lo amaba. ¿Cómo terminó involucrándose con su cuñado? —Las sospechas de Liliana no hacían más que aumentar. Sentía que todo aquello ocultaba algo mucho más turbio.

Natalia miró por la ventana, con la mente en blanco. La verdad era que ni ella misma lograba entender ese punto.

Durante los seis años que habían convivido, Natalia había construido una sólida relación de confianza con su concuña. Además, había sido testigo de cerca del inmenso amor que unía a Denisa y a Adrián. Él la consentía en todo. Cuando ella confesó que le aterraba la idea de dar a luz, Adrián la apoyó pasando siete años sin pedirle que se embarazara, enfrentándose solo a la presión de toda la familia para brindarle opciones y libertad. Incluso había rumores de que Adrián se había hecho la vasectomía a escondidas y que habían adoptado a un perrito en lugar de tener hijos.

Cuando Denisa enfermaba, Adrián no se separaba de ella ni un segundo; si ella deseaba algo, él se encargaba de concedérselo al instante. Por eso Natalia no lograba comprender cómo era posible que alguien con un vínculo tan inquebrantable con su difunto esposo, estuviera confabulando para quedarse con su cuñado casi apenas después de la pérdida. Una relación tan enfermiza y retorcida le resultaba simplemente asquerosa.

Liliana tampoco le encontraba lógica. Se recargó en el asiento y, tras un largo rato, soltó una carcajada irónica:

—Entonces la única explicación es que no está buscando amor. Lo que quiere es la inmensa fortuna de los Torres y tener todo el poder para mandar a la familia entera.

Natalia alzó la cabeza de golpe y miró a su madre. Esas palabras actuaron como una chispa que disipó la confusión en su mente.

Lo que Denisa buscaba no era únicamente que Luca estuviera embelesado por ella; su objetivo real era obtener el dominio total de la familia Torres.

—Para ser una mujer tan joven, su ambición no tiene límites —comentó Liliana con sarcasmo—. Nunca me hubiera imaginado que fuera esa clase de persona. En todos los años que llevas casada, ¿cuántas veces vino a comer a la casa, portándose amable y mostrándote toda su empatía? ¿Y resulta que, nada más enviuda, no tiene el menor pudor en arrebatarte la felicidad de tu propia familia? —Liliana siempre había sido muy directa. Sentía un coraje tan grande que le daban ganas de empezar a insultarla ahí mismo.

A su hija le había costado tanto casarse con el hombre que amaba, tener a su niña y lograr una vida tan estable.

Cualquiera que tuviera el descaro de arruinar el matrimonio de su hija iba a lamentarlo, sin importarle qué tan protegida estuviera esa mujer.

—Nati, no vayas a cometer ninguna estupidez, ni actúes por impulso. Si terminan divorciándose, más vale que pelees por lo que te corresponde. De ninguna manera le dejes el camino libre a esa intrusa. —Liliana conocía bien el carácter de su hija. Sabía que a Natalia no le interesaba la ambición económica, y que su enfoque estaba en sus investigaciones y en su carrera médica. Por eso, su mayor miedo era que decidiera dar un paso al costado para hacerle un favor a esa descarada.

Al ver cómo su madre se mortificaba a causa de sus problemas matrimoniales, Natalia sintió un nudo en la garganta y una culpa profunda.

Capítulo 103 1

Capítulo 103 2

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