El cuerpo de Natalia se tensó de golpe. Luego, giró la cabeza con una mirada de prevención y rechazo.
Aunque no dijo nada, toda su postura lucía rígida.
El dedo de Luca se quedó suspendido en el aire de forma abrupta.
Natalia volvió a darse la vuelta, dándole la espalda, pero instintivamente se recorrió hacia el otro lado de la cama para marcar más distancia.
Luca escuchaba el latido de su propio corazón; enseguida, sintió cómo el rostro le ardía de la vergüenza.
—Natalia... —la llamó Luca en voz baja, sabiendo que no estaba dormida.
—Luca, quítate esa idea de la cabeza.
En efecto, Natalia no dormía. Por su tono de voz, estaba muy despierta.
Luca se quedó inmóvil un instante y luego respondió:
—Tranquila, no tengo ninguna intención rara.
Dicho esto, se levantó de la cama de inmediato. Tomó una almohada y le armó una especie de cerco a su hija:
—Ya que no quieres tener más hijos, tampoco te voy a obligar. Pero sí te voy a recordar algo: la familia Torres no puede quedarse solo con Iria.
Sin decir más, Luca abrió la puerta y salió de la habitación.
Natalia se subió las cobijas y se envolvió por completo junto a la niña. En ese instante, la invadió una ola de emociones complejas. Sentía decepción, desconcierto y una tristeza profunda, marcada por la sensación de haber sido traicionada.
Hay daños que, una vez hechos, ya no se pueden deshacer.
Antes le encantaba tener intimidad con él, pero ahora, el simple hecho de que la tocara le causaba un inmenso rechazo.
***
El martes por la tarde, Natalia tenía una junta en las oficinas centrales del corporativo. Al terminar, un proveedor de equipo médico de Gennova Solutions se le acercó y le propuso subir a la cafetería panorámica del piso quince para discutir algunos detalles de su futura colaboración.
Como era de esperarse, Natalia no se negó. Estuvieron platicando en la cafetería por más de media hora, cerraron un par de proyectos específicos y ella se despidió del hombre con un apretón de manos.
Justo en ese momento, una figura conocida se acercó. Era Denisa. Al parecer, ella también se había quedado de ver con alguien ahí para tratar asuntos de negocios. En cuanto vio a Natalia, sonrió:
—Nati, qué casualidad, ¿tú también por aquí?
La voz de Denisa siempre sonaba suave y libre de cualquier tono agresivo; hombres y mujeres solían percibir mucha sinceridad en sus palabras.
De no haber sido porque Natalia ya conocía su verdadera naturaleza por todo lo que había pasado, en ese momento también se habría dejado engañar por su fachada.
—¿Se te ofrece algo? —preguntó Natalia.
Viendo que el proveedor ya se había ido, Denisa no se retiró, sino que tomó asiento frente a ella y acomodó a un lado la carpeta que traía en las manos.
—Nati, ayer me pareció ver a Pablo por aquí. Supongo que vino a buscar a Luca para platicar de negocios. ¿Cómo le va a tu hermano con su empresa? —preguntó Denisa con un tono que aparentaba preocupación.
Natalia apretó los dedos por inercia. ¿Su hermano mayor había estado en el corporativo el día anterior? Ella no sabía nada al respecto.
Denisa se dio la media vuelta y se alejó con pasos elegantes, dejando tras de sí, envuelto en su fingida cortesía, el rastro de su perfume con aroma a flores de cerezo.
Las palabras de Denisa le provocaron un escalofrío a Natalia. Ella conocía perfectamente la ambición de Pablo. Sabía que le urgía demostrarle su capacidad a la familia de su suegra, pues tras haberse casado con Valeria, proveniente de un nivel superior, él vivía con la espinita de querer alcanzar un gran éxito en los negocios para estar a la altura.
Natalia se quedó a solas en su lugar. Afuera, el sol brillaba con fuerza. Tomó un sorbo de su café, que ya se había enfriado. Al no conocer los pormenores, dudaba. ¿Debería preguntarle?
O tal vez, lo mejor sería fingir que no sabía absolutamente nada.
Al final, Natalia decidió no darle más vueltas al asunto. Si de verdad Pablo necesitaba un favor de su parte, sin duda la buscaría.
Sacó su celular y deslizó la pantalla casi por inercia, hasta que, sin darse cuenta, abrió el chat de Luca.
¿Y si le preguntaba a él?
Pero entonces recordó lo que él le había dicho la otra noche, y sintió que el corazón se le volvía a hundir en agua helada.
Le había advertido que la familia Torres no se quedaría solo con Iria. Al parecer, ya había tomado la firme decisión de darle otro hijo sano a la familia Torres junto con Denisa.
Al final, no le mandó ni un solo mensaje. Bloqueó la pantalla y regresó a las oficinas de Gennova Solutions.
***
En las dos semanas posteriores a las fiestas de fin de año, Gennova Solutions logró firmar seis proyectos importantísimos. Para celebrar y recompensar el esfuerzo de su equipo de trabajo, Darío organizó una cena en un restaurante muy exclusivo, reservando dos mesas grandes.
Por supuesto, Natalia no pudo negarse a asistir a un evento así de la empresa. El ambiente en el lugar era bastante ameno y relajado.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Quédate con tu cuñada, querido exesposo