Natalia miró a los reporteros frente a ella y se sorprendió por un momento. Luego, abrazó sus documentos, se irguió un poco más y, frente a las cámaras, respondió con calma:
—En el campo de la medicina, ser conservador no es algo negativo. Cada una de nuestras decisiones involucra la seguridad y la vida de los pacientes.
Ella mantuvo su postura segura y continuó:
—El rumbo que Gennova Solutions ha elegido requiere que cada paso esté completamente validado. Solo avanzamos si podemos mejorar realmente los diagnósticos y tratamientos. No investigamos para perseguir las tendencias del momento, sino que nos enfocamos completamente en la labor de salvar vidas.
—Altium Médica acaba de firmar un acuerdo importantísimo con Vitalis Farma. ¿Sienten presión en Gennova Solutions por esto? —preguntó rápidamente otro periodista.
Natalia sonrió con tranquilidad.
—La presión siempre está presente, pero nosotros la vemos como un motor para avanzar.
—¿Podría profundizar un poco más en eso?
—La industria médica es lo suficientemente amplia como para albergar diferentes caminos de desarrollo —explicó ella—. Altium Médica tiene su especialidad y Gennova Solutions tiene la suya.
Hizo una breve pausa antes de rematar:
—Ambos buscamos crear valor para los pacientes, así que no hay punto de comparación. Grupo Superior tiene muchas filiales y promueve un desarrollo diversificado. Eso es una gran ventaja para todos nosotros.
Tras esa breve intervención, Natalia se despidió cortésmente y abandonó el vestíbulo principal en dirección a la sala de juntas.
La transmisión en vivo de su entrevista no tardó en inundar el foro de la empresa. Las opiniones elogiaban la gran astucia de la doctora Ortega: no solo reconoció el mérito de la otra parte, sino que reafirmó el valor de su propia compañía y enalteció la visión global de todo el grupo.
Natalia siempre había mantenido un perfil bajo, por lo que su aparición de hoy sacudió de inmediato al círculo médico corporativo. Ver a la líder tecnológica enfrentando las cámaras con ese rostro tan elegante y sereno, había dejado a muchos impresionados.
***
En la oficina de la dirección general de Altium Médica, Denisa ya había reproducido el video de la entrevista tres veces.
Esa actitud de Natalia, siempre tan dueña de sí misma, hizo que Denisa palideciera de puro coraje.
Verónica, que estaba parada a un lado, miró la pantalla y preguntó con cautela:
—Señora Palma, ¿deberíamos hacer algo respecto a esa publicación en el foro?
—Ve a solucionarlo de inmediato —dijo Denisa con el rostro serio—. Esta vez, nuestra gente cruzó la línea.
—Esta doctora Ortega resultó ser muy astuta. Nunca antes la había visto jugar tan sucio —Verónica no pudo evitar maldecir por lo bajo, llena de rabia—. Seguro tenía todo planeado para dar la entrevista justo ahora.
Denisa desvió la mirada hacia la ventana, llena de frustración. Tenía que admitir que el contraataque de Natalia había sido sumamente brillante.
No hubo reclamos ni resentimiento. Con un par de frases logró que todas las empresas bajo el cobijo del grupo cerraran filas y proyectaran una imagen de unidad hacia el exterior.
—Responde ahora mismo a nombre de Altium Médica —ordenó Denisa de inmediato—. Escribe que apoyamos los comentarios de la doctora Ortega y que el desarrollo diversificado es el objetivo de la compañía.
Luego, le indicó con firmeza:
—Agrega que no permitiremos que nadie rompa con la armonía de la empresa y que esperamos que el público se enfoque más en nuestros avances tecnológicos.
Verónica se quedó atónita por un segundo, pero no se atrevió a cuestionarla. Se dio la vuelta y salió a cumplir la orden.
***
En cuanto Natalia salió de su reunión, Alberto se acercó a buscarla.
—Doctora Ortega, el señor Torres le pide que vaya a verlo un momento.
Natalia asintió con la cabeza y siguió al asistente en dirección a la oficina de presidencia.
Alberto llamó a la puerta, pero se abrió desde adentro de inmediato. Parecía que Luca Torres la estaba esperando en persona.
—Podías habérmelo dicho para que yo interviniera y lo detuviera.
Natalia se rio con amargura.
—Si es algo que nunca has hecho en el pasado, ¿cómo iba a estar segura de que hoy me ayudarías?
La expresión de Luca se congeló por completo. Las palabras de Natalia fueron como una estaca clavada directo en su pecho, dejándolo absolutamente mudo.
Frunció el ceño. Por primera vez fue dolorosamente consciente de que esa mujer, la misma que le estaba exigiendo el divorcio, se estaba esfumando de su vida poco a poco.
En ese momento, la distancia entre ellos se sentía tan inmensa que parecían un simple jefe y su empleada. Ya no quedaba ni un rastro de complicidad matrimonial.
Luca tragó saliva con dificultad y murmuró:
—Ya mandé a la gente de sistemas a investigar lo del foro.
Cambió de tema para recuperar su postura profesional.
—La dirección IP del que publicó eso viene directamente de Altium Médica. Puedes estar tranquila, los responsables pagarán por esto.
Natalia asintió, cortés pero distante.
—Que el señor Torres dé la cara y haga justicia es una bendición para el grupo.
La oficina volvió a sumirse en un silencio abrumador.
—Natalia —habló por fin Luca. Su expresión delataba un ligero rastro de cansancio—. ¿De verdad tenemos que llegar a esto?
Los dedos de Natalia se aferraron a la taza de café con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos. Bajó la mirada hacia el líquido oscuro y sintió que la vista se le nublaba por un instante.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Quédate con tu cuñada, querido exesposo