Mientras soltaba el teléfono, sonó un recordatorio de su calendario. Frunció el ceño para revisarlo; era un aviso por su próximo aniversario de bodas, que sería el tres de mayo. Se quedó pasmada un instante y en seguida lo eliminó.
***
El equipo de Denisa regresó victorioso del extranjero y el ánimo de Altium Médica estaba por los cielos.
En la sala número uno, todos los representantes de grupo y directivos de Altium Médica se encontraban reunidos.
Denisa se encontraba a la cabeza de la mesa. En el proyector que daba justo en su dirección, se leía el tema principal:
«Firma estratégica de Altium Médica y Vitalis Farma. Un nuevo horizonte para el tratamiento génico.»
Denisa golpeó suavemente la madera de la mesa. Todos los ejecutivos se callaron de inmediato.
La mujer habló con voz apacible, haciendo eco por toda la habitación:
—Haber conseguido el contrato es solo el comienzo; lo verdaderamente pesado es lo que viene. Necesitamos formar al equipo, definir dónde construiremos el centro de capacitaciones y acordar todos los detalles de los programas de prueba para los cinco principales hospitales del país en tiempo récord.
Barrería a todos los presentes con la mirada.
—No podemos equivocarnos. Quiero a cada uno de sus departamentos trabajando al cien por ciento y apoyándose mutuamente.
Varios gerentes se apresuraron a responderle positivamente.
El ambiente era efusivo y dinámico.
Al terminar la junta, Verónica acompañó a Denisa y le ayudó a cargar unas carpetas de regreso a su oficina.
Tenía en los ojos esa típica expresión jactanciosa de los vencedores, e hizo un comentario muy oportuno:
—Señora Palma, ustedes nos dieron el gane con esa negociación de locura. A ver si cierta personita no está sufriendo de insomnio.
Denisa tomó una taza de té, le sopló suavemente para enfriarlo y guardó silencio un par de segundos.
La asistente pensó que su adulación había caído en oídos sordos y abrió la boca para continuar con sus críticas, pero fue detenida por la otra mujer:
—Tampoco cantemos victoria. Sabes muy bien que los avances tecnológicos que Natalia ha logrado en esta empresa no tienen comparación.
Verónica, estupefacta, quedó todavía más encantada con Denisa. ¡La señora Palma era tan generosa y benévola con quienes la atacaban!
No como otras personas que no desaprovechaban oportunidad para sobajar al prójimo.
***
Y mientras que en Altium Médica tiraban la casa por la ventana, la prensa en internet hizo estallar la bomba de los chismes corporativos.
Alguien, desde un blog del área médica, posteó un titular súper sensacionalista que desató una larga cadena de respuestas:
«Lo que nos enseña el contrato de Vitalis Farma sobre la crisis interna del desarrollo tecnológico de cierto emporio farmacéutico».
Y, a pesar de no ponerle nombres ni apellidos, toda la industria de la medicina sabía exactamente de quiénes estaban hablando.
El creador del post usó frases bastante ambiguas, soltando el veneno muy por debajito de la mesa.
En instantes, la sección de los comentarios enloqueció.
«Altium Médica la sacó del estadio con esa alianza. Ya tiene el futuro asegurado. En cambio, su hermana, Gennova Solutions, no le veo para cuándo estrene una nueva línea de productos».
«Por ahí andan diciendo que la comisión evaluadora de la matriz les frenó a los de Gennova Solutions los únicos tres proyectos que tenían armados, y que a los de Altium Médica se les autorizó más del ochenta y siete por ciento de todo lo propuesto...»
—¿Vas rumbo al corporativo?
Ella asintió con la cabeza:
—Sí. ¿Vienes conmigo?
Él meneó la cabeza.
—En la tarde iré a darme una vuelta al Hospital General del Norte. Oye, y por los chismes en internet, no te apures. Yo ya reporté el problema a la sede matriz. Hasta Luca andaba haciendo corajes.
Natalia pestañeó; no esperaba que Darío fuera un paso más adelante que ella. Asintió:
—Toda esta rumorología pone mal a la compañía; obviamente iba a molestarse.
Eran las dos y media de la tarde y, apenas Natalia iba entrando al corporativo por el pasillo del vestíbulo, vio a un grupo de la prensa médica listo para arrancar una ronda de interrogatorios.
Con esa elegante falda recta en gris, que vestía de forma impecable, fue el blanco de varias miradas en segundos.
—¡Apresúrense, apresúrense! Es la doctora Ortega, jefa del equipo técnico en Gennova Solutions.
—No, ella nunca se presta para esto. De plano a la prensa no nos dice ni pío.
—Pues ya, pero de tanta revuelta con lo del blog ese de internet, dudo mucho que se quede cruzada de brazos mientras hablan a sus espaldas.
—¡Hay que checar!
Inmediatamente, dos reporteros se arrimaron con excesiva cortesía hacia donde venía caminando ella, dispuestos a iniciar con sus preguntas:
—Doctora Ortega. Hace poco se comentó que los enfoques en Gennova Solutions eran demasiado conservadores. ¿Cuál es su respuesta ante tales observaciones?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Quédate con tu cuñada, querido exesposo