Entrar Via

Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 471

Adriana se quedó de piedra. Desde que Elena había dejado a Diego, parecía haber florecido. Su piel estaba radiante, y en sus ojos brillaba esa luz especial que solo tienen las mujeres que son amadas con locura.

Un odio feroz le carcomió las entrañas.

A su lado, Mina también fulminó a Elena con la mirada, asqueada de que, a pesar de estar con Alejandro, la mujer siguiera teniendo a Enzo comiendo de la palma de su mano.

Elena no tenía la más mínima intención de gastar saliva en ellas, así que tomó a Isabel del brazo para seguir su camino.

Pero Adriana no pudo cerrar la boca.

—¿No te has enterado, Elena? —dijo, alzando la voz con arrogancia—. Estoy embarazada de mi segundo hijo.

En este embarazo, Adriana había aprendido la lección: comía porciones minúsculas y botaba a escondidas los caldos grasosos que le preparaba su suegra. No estaba dispuesta a deformar su cuerpo otra vez y dejar que Elena se viera mejor que ella.

Elena se giró lentamente, su rostro convertido en una máscara de hielo.

—Pues felicidades —respondió con total indiferencia.

Adriana sintió que su veneno había chocado contra un muro de acero. La calma de Elena la desquiciaba.

—Estoy a punto de tener a mi segundo hijo, mientras que tú probablemente seas estéril toda tu vida —escupió Adriana, mostrando los colmillos—. Conozco a un par de curanderos y especialistas en fertilidad. ¿Quieres que te pase el contacto para ver si dejas de dar lástima?

La mirada de Elena se volvió afilada como un bisturí.

—No hace falta. Deberías preocuparte más por tu propio cuerpo. Apenas acabas de dar a luz y ya estás embarazada de nuevo. Si Diego de verdad te amara y te respetara, jamás habría permitido que te expusieras a este desgaste físico tan pronto.

Adriana sintió la humillación arder en sus mejillas.

—¡Tú qué vas a saber! —gritó, perdiendo los estribos—. ¡Diego y yo somos felices! ¡No tienes derecho a opinar! Además, yo tengo un acta de matrimonio y herederos. ¿Tú qué tienes? ¡No eres más que un juguete desechable! Te metiste en la cama de Alejandro creyendo que te iba a tomar en serio, ¡pero solo eres su pasatiempo! ¿De verdad crees que te va a llevar al altar? ¡Qué ilusa!

Elena soltó una carcajada cargada de sarcasmo.

—Si eres tan feliz y tienes una vida tan perfecta, ¿por qué estás gritando como una loca? Hazme un favor, amarra bien a tu esposo y dile que deje de acosarme. Te lo agradecería muchísimo.

Sin darle tiempo a responder, Elena y Isabel dieron media vuelta y desaparecieron entre la multitud.

Adriana se quedó temblando de furia, con los puños apretados.

Si tan solo Diego dejara de buscar a esa maldita mujer, ella no tendría que soportar que le restregaran sus inseguridades en la cara.

Mina, asustada por el aura asesina de Adriana, no se atrevió a decir una palabra.

Sin ánimos para seguir comprando, Adriana abandonó el centro comercial junto a su prima.

Al llegar al estacionamiento, vio a Elena subirse al asiento del conductor de un auto blanco bastante común.

Una sonrisa maliciosa borró su enojo en un instante. Miró a Mina con triunfo.

—¡Te lo dije! Alejandro puede fingir que la trata bien, pero a la hora de la verdad, ni siquiera es capaz de comprarle un deportivo decente. ¡Esa muerta de hambre no le importa en lo absoluto!

Mina asintió rápidamente, dándole la razón.

Capítulo 471 1

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico