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Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 206

Después de media hora de trayecto, entraron al estacionamiento subterráneo de un hospital privado.

El personal médico trasladó a la abuela al área de terapia intensiva y le programaron nuevos análisis.

Además, ya había dos cuidadoras esperándolas en la puerta.

Al ver a Elena, se acercaron con una sonrisa amable.

—Señorita Navarro, nosotras nos encargaremos de cuidar a la abuela a partir de ahora, no se preocupe por nada.

Al ver que tenían tan buena actitud y parecían mujeres de fiar, Elena sintió un inmenso agradecimiento hacia Alejandro.

Sin embargo, también le preocupaba lo que Diego pudiera llegar a hacer en cuanto descubriera que había cambiado a su abuela de hospital...

***

Diego regresó con algo de comida, pero al notar que tanto la abuela Navarro como Elena no estaban, intentó marcarle a Elena al celular. Ella no le contestó.

Frunciendo el ceño, le preguntó a una enfermera:

—¿Dónde está la abuela Navarro?

La enfermera revisó el sistema y respondió:

—La paciente fue trasladada a otro hospital a las ocho de la noche, con la autorización especial del director médico.

Diego arrugó el entrecejo y se dirigió a la oficina del director.

Al verlo llegar exigiendo explicaciones, el director se sintió entre la espada y la pared.

Por un lado, estaba el Grupo Romero, y por el otro, el Grupo Vargas.

No le convenía enemistarse con ninguno de los dos.

Al final, no le quedó más remedio que decir la verdad:

—Nosotros no pudimos hacer nada. La señorita Navarro se empeñó en llevarse a la paciente y no podíamos retenerla a la fuerza. Además, la gente del Grupo Vargas nos dio la orden; nos amenazaron con llevarnos a la quiebra si no les dábamos el alta. Joven Romero, no nos ponga las cosas más difíciles, esto simplemente salió de nuestras manos.

¡Con que había sido Alejandro!

Diego apretó los dientes, incapaz de entender por qué Elena prefería confiar en Alejandro antes que en él.

De pronto, el pánico lo asaltó. ¿Sería posible que Elena ya supiera que él había dado la orden de reducir la dosis de los medicamentos de su abuela?

No, eso era imposible.

Si ya lo supiera, habría estallado un escándalo de proporciones enormes.

Seguro trasladó a la abuela en secreto movida por el resentimiento que le dejó todo lo ocurrido con Valentina y Adriana.

***

Al contar con los guardaespaldas y las cuidadoras que Alejandro había contratado en el hospital, la abuela estaba completamente a salvo, sin que hubiera que preocuparse por los acosos de Diego, Adriana o Valentina. Elena se sintió mucho más aliviada y por fin pudo regresar a su trabajo en paz.

Le llegó el pedido con un celular nuevo y un chip, así que, después de activar el número, tomó el teléfono anterior y lo guardó bajo llave en un cajón.

Con el cambio de teléfono, Diego ya no tendría forma de rastrearla ni de seguirle los pasos.

Al ver que el ánimo de su abuela iba mejorando con los días, Elena le mandó un mensaje de agradecimiento a Alejandro.

Alejandro le contestó de manera tajante:

[No hace falta que me lo agradezcas.]

Elena supuso que él marcaba su raya por culpa de Isidora.

Por eso mismo, no se atrevió a invitarle ni siquiera un café para agradecerle el favor.

Ya buscaría el momento para devolverle la ayuda con el traslado de su abuela.

Justo cuando iba a guardar el celular, recibió una llamada de Isabel.

—¡Elena! Fíjate que mi novio contactó a un genio de la informática y ya lograron arreglar el audio. ¡Ahora sí ya podemos clavarle la demanda a Valentina y a Adriana!

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