Diego había recibido una sutil negativa por parte del director Molina, por lo que su estado de ánimo no era el mejor. Dejó a Adriana con el chofer y se fue solo a un bar a tomar algo con sus amigos.
Adriana regresó a casa deprimida, y tras escuchar las quejas de Beatriz, el pecho le dolió de la rabia.
No pudo evitar iniciar sesión en sus redes sociales, cambió a su cuenta secundaria y publicó un texto lleno de negatividad, acompañado de un oscuro video maltratando a unos gatos.
De inmediato, internautas con la misma energía negativa empezaron a comentar.
Después de chatear con ellos, Adriana por fin sintió que se relajaba.
Quiso ir a la habitación del bebé para ver a Maxi.
Pero la niñera le impidió el paso.
—Señora, el jovencito ya se durmió. Si entra ahora, lo va a despertar.
Adriana se quejó, inconforme.
—¡Es mi hijo! ¿Acaso no puedo entrar a verlo?
La niñera no dijo nada, pero tampoco la dejó pasar.
Adriana se puso roja de furia, dio media vuelta y regresó a su habitación.
***
A la mañana siguiente, el asistente de Alejandro le envió un enlace a Elena.
—Ya encontramos la cuenta de redes sociales de Adriana. Efectivamente, ha publicado muchos videos maltratando gatos.
Elena vio los videos y se llenó de indignación. Respiró hondo, se los envió a Javier y le pidió su opinión.
Javier le respondió.
—Difundir contenido sangriento y violento como el maltrato animal en internet es una alteración del orden público. Si se difunde ampliamente y causa un impacto social negativo, dependiendo de la gravedad, podría constituir un delito de alteración del orden y acarrear responsabilidad penal. Puedes denunciarlo directamente a la policía.
Elena sintió que solo llamar a la policía no era suficiente.
Adriana ahora llevaba en su vientre al heredero de la familia Romero, y sin duda ellos harían lo imposible por sacarla del apuro.
Lo pensó por un momento, inició sesión en su propia cuenta, tomó capturas de pantalla de la cuenta secundaria de Adriana y del contenido de los videos, así como del historial clínico de los gatos que había fotografiado antes, y publicó un mensaje.
—No puedo quedarme en silencio, porque el silencio es complicidad. Hoy hago públicas estas pruebas con la esperanza de que la @Organización de protección animal de Ciudad del Río y la @Comisaría de Ciudad del Río puedan hacer justicia por estos gatitos inocentes. @Adriana Castillo, espero que algún día actúes como un ser humano.
Esta publicación rápidamente fue llevada al primer puesto de las tendencias por los amantes de los animales.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico