Raúl sabía perfectamente que Zacarías provenía de una ciudad pequeña. Había construido su laboratorio desde cero y, como no era muy dado a los eventos sociales, la mayoría de sus amigos provenían de entornos humildes.
Por lo tanto, asumió que Elena también debía ser una joven de origen humilde.
Raúl, en cambio, era de Ciudad del Norte, venía de una buena familia, tenía varios apartamentos en el centro y sus padres eran intelectuales de alto nivel.
Además, él mismo era un profesional altamente calificado que había estudiado en el extranjero y dirigía su propia empresa farmacéutica.
Aunque la empresa aún no cotizaba en bolsa, estaba a punto de hacerlo.
Por si fuera poco, era un hombre atractivo, lo que le garantizaba una buena cantidad de mujeres de la alta sociedad tras él.
Sin embargo, Raúl era extremadamente superficial y siempre había creído que solo una belleza excepcional era digna de él.
El problema era que las mujeres deslumbrantes que, además, venían de familias millonarias, resultaban imposibles de controlar.
Por eso, una joven como Elena —con un origen modesto, pero con una belleza inigualable— era simplemente perfecta para él.
De esa forma, no tendría que gastar una fortuna para conquistarla.
Bastaría con mostrarle sus bienes para que ella cayera rendida a sus pies.
Tras averiguar en qué área del laboratorio trabajaba, Raúl decidió esperarla a la salida de Marinasol.
Elena salió del edificio de oficinas acompañada de Diana, inmersas en una conversación sobre el trabajo.
Al ver que Elena llevaba ropa sencilla, mientras que Diana vestía ropa de diseñador, Raúl asumió que Diana debía ser la jefa.
Esperó pacientemente a que terminaran de hablar y se separaran para acercarse a Elena.
Ella frunció el ceño al verlo, sin entender por qué aquel desconocido se le acercaba de repente.
—Señorita Navarro, quizás no me recuerde. Permítame presentarme. Soy amigo de Zacarías Almagro, mi nombre es Raúl Soler.
Al pensar que Zacarías lo enviaba por algo urgente, Elena suavizó un poco su expresión.
—¿Zacarías le pidió que me dijera algo importante?
Raúl negó con la cabeza.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....