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Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia romance Capítulo 406

Hizo que a todos se les helara la sangre.

—Lo que dijo el director Rivas es cierto. De ahora en adelante, en esta casa, el que se atreva a hablar mal de Cecilia, se me larga de la familia Galindo —tronó la anciana, mirando a todos los presentes.

Todos se quedaron callados. Nadie dijo nada. El ambiente se puso incómodo.

—Señora, hoy vine a platicar con usted de algo —dijo Saúl, serio—. Al final, usted es una de las mayores de Cici y quien lleva las riendas de la familia Galindo.

Al verlo tan formal, a la anciana le brincó una idea en la cabeza: «¿Todavía quiere cancelar el compromiso?».

Si no, ¿qué asunto podía ser tan grande como para venir a hablarlo con ella así?

—Adelante, director Rivas. Dígame.

—Mi papá ya eligió la fecha para el compromiso de Cici y mío. Va a ser a finales de este año. Vine especialmente a informárselo.

La anciana casi no lo podía creer.

—¿Tú… tú hablas en serio?

—Claro. Mi papá mandó escoger el mejor día.

A Olivia y a Isabel se les descompuso el rostro.

Sobre todo a Isabel.

Ella juraba que la familia Rivas ya había mandado a volar a Cecilia… y resultó que lo que llegó fue la noticia del compromiso.

Entonces, ¿los chismes de afuera eran mentira?

Además, la señorita Calderón le daba mil vueltas a Cecilia… ¿por qué Saúl no la prefería?

Si Cecilia se casaba con la familia Rivas, se iba a volver “la joya de la corona” de la abuela. ¿Y entonces dónde quedaba ella?

—Saúl y Cecilia se van a comprometer. La hija de Thiago se va a casar con los Rivas. Es una noticia enorme. Si nuestro hijo se casaba con Teresa, entonces Saúl quedaba como familia también.

—Para el trabajo, para los compromisos, para todo… por esa relación iban a ver a nuestro hijo con otros ojos. Hasta iban a querer quedar bien con él. Y ahora mira: ¿qué tiene Isabel? Comparado con Thiago, la casa de Facundo no trae nada.

A Aitana se le retorcía el hígado del coraje.

Hace rato había hablado de más. ¿Con qué cara se iba a parar ahora?

—¿Y yo qué iba a saber? Allá afuera todo mundo decía que lo de Cecilia con los Rivas ya se había caído… tú también lo creíste. Y tú también estuviste de acuerdo. No me eches la culpa a mí sola —se defendió Aitana, queriendo zafarse.

—Ya, ni modo. Ahorita hay que arreglar las cosas con la familia de Thiago. Primero pedir disculpas. Qué coraje… con un parentesco así no se juega —suspiró Lucas.

Ahora sí se metieron en un problemón. Qué bruto, cómo se arrepentía.

***

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