—¿Embarazada? ¿Qué dijiste? —Olivia no lo podía creer.
Su hija… ¿de verdad había llegado a eso?
Ella quería que Isabel recuperara a Sebastián, sí, ¡pero no así!
Thiago y Marina estaban temblando de coraje.
Teresa miró a Sebastián, pálida.
—¿Es cierto lo que dice?
Sebastián vio a Isabel con asco.
—Ya deja tu show. Lárgate.
—No es show. Aquí está el estudio, tengo tres semanas. Sebastián… ¿a poco no te vas a hacer responsable? ¡Es tuyo!
Isabel sacó el papel de su bolsa y lo mostró.
Sebastián se lo arrebató. Al ver el resultado, se le fue la sangre de la cara.
Teresa preguntó otra vez, con la voz rota:
—Sebastián… ¿es verdad?
Daniel le quitó el papel a Sebastián, lo leyó y se encendió.
—¿Y todavía preguntas? ¡Claro que es verdad! Sebastián, ¡le fallaste a Teresa!
Daniel le soltó un golpe.
Sebastián terminó con el labio abierto.
—¿Qué les pasa? ¡Ya, ya! ¡No le peguen a mi hijo! —Aitana se puso histérica.
Santiago Galindo, el hermano de Isabel, se metió también.
—Sebastián también hizo algo imperdonable con tu hermana. ¿O ahora se va a hacer güey?
Daniel vio la cara de satisfacción de Santiago y se le subió el coraje.
Lo agarró del cuello de la camisa.
—¿Tú todavía abres la boca? Ustedes le arruinaron la vida a Teresa. ¡Qué descarados!
—¿Descarados? A ver, ubícate: Sebastián e Isabel son los que van juntos. ¡Tu Teresa es la que se metió! —Santiago no paraba.
Daniel le soltó un golpe.

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